¿Vuelven los docentes a los establecimientos educativos?

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Profesores vuelven a las aulas: “Quiero agradecer a mis familiares, compañeros y amigos, porque cuando estuve en el lecho del dolor, con mensajes, llamadas, frases y oraciones trataron de alegrarme y ayudaron a levantarme”, dice la licenciada Miriam Novillo. 

Profesores vuelven a las aulas
Profesores vuelven a las aulas: Tengo miedo a salir, miedo a exponerme. https://laprensa.com.ec
Se dispuso regresar a las aulas…

No debemos regresar a clases, debemos mantenernos como estamos, primeramente por salvar la vida en general, pues, no es solo la vida del docente ni del estudiante ni de la familia, es la vida de todos los seres humanos, porque al regresar vamos a exponer a los niños, a nosotros y a los padres, y así sigue avanzando a la comunidad; entonces, al exponer a todas las personas se está violentando los derechos, la Constitución, debiéndose actuar con razón y conciencia. Además, los maestros somos una fuerza a nivel nacional y mundial, porque gracias a nosotros los políticos, las autoridades, médicos, del Ejército, Policía… aprendimos a leer, escribir y a ser gente de bien.

Es decir…

Debemos empezar a valorar nuestra vida y la de los demás, estamos en una situación en la que peligra la vida humana; entonces, si estamos en una pandemia en la que existen nuevas cepas más contagiosas existe más peligro, y el COE Nacional debe reforzar la postura y no regresar a clases mientras no haya una vacuna que ya esté totalmente probada contra todas las nuevas cepas… mientras no haya una verdadera solución.

¿Extraña lo presencial?

No es tan bonito trabajar virtualmente, pues, no nos podemos desempeñar como debe ser, especialmente extrañamos ese abrazo, calor y calidez de los niños, que es lo que nos alimenta como docentes, porque todo eso es más importante que las demás cosas, que los bienes materiales, y si se tiene que perder todas las cosas, que se pierdan, pero la vida hay que defenderla, y mientras Dios nos dé la oportunidad de vida hay que mantenernos de pie, que es lo más importante.

¿Es efectiva la educación virtual?

En estos casos no queda de otra, hay que continuar en lo virtual, pero la mejor educación la damos presencialmente, pero ayuda esto con el aporte de los padres, y hasta que todo se normalice debemos tratar de sobrellevarla. 

¿Por qué?

No es bonito enseñar y compartir de manera virtual porque no les conocemos a los niños presencialmente ni podemos orientarlos y corregirlos; sin embargo, por esta pandemia la mejor opción es esa, no podemos regresar a las aulas, y no porque no lo queramos, porque nosotros estamos deseando estar con nuestros niños, volverlos a abrazar… pero lo más importante es la vida. 

¿Qué le parece esta experiencia?

La verdad es difícil para todo docente, porque los padres llaman a todo momento, a toda hora, y tenemos que estar para ellos; antes a la una de la tarde se acababan las jornadas y les atendíamos, íbamos a la casa y planificábamos la jornada del siguiente día, pero ahora es diferente; sin embargo, nosotros nos ponemos al frente de cualquier manera para brindar a los estudiantes lo mejor de nuestra enseñanza. 

¿Es clave la trilogía?

Ahora estamos compartiendo mutuamente las tareas con nuestros niños, y pienso que para los padres es una verdadera lección, porque para ellos ser maestros en casa es bien difícil, incluso me han dicho que ahora sí valoran a los docentes por su arduo trabajo. 

Como sobreviviente al Covid, ¿qué le diría a la gente?

Que se siga cuidando. Para mí es algo raro. Mi familia y yo casi solo pasamos aislados, y la verdad no sabemos cuándo nos contagiamos. Mis hijos nunca salieron, la única que salí fui yo, esto a comprar en la tienda de al frente a la casa y a recibir los portafolios, y no sé en cuáles de esas circunstancias pasó, pero de la forma que haya sido fui contagiada. 

¿Qué aprendió?

Ésta fue una lección de vida para mí y para mis hijos, porque lamentablemente a mí me dejó secuelas bien fuertes:

1) Yo no era diabética, el Covid me hizo diabética, y ahora tengo que ponerme insulina en la mañana y en la noche, que fue algo inesperado para mí, pero aun así soy sobreviviente, y lo acepto, porque por lo menos estoy de pie, mientras que otros familiares, compañeros y amigos no pudieron llegar; acepto estar con la insulina y haciendo todos los días pruebas diarias de la glucosa.

2) Dos días antes de salir del Seguro yo no veía las letras ni los números, recién estoy recuperándome desde noviembre hasta este momento; no podía leer hojas, no podía leer un cuaderno, nada, pero con la ayuda del Seguro, que me ha dado citas con internistas, endocrinóloga, oftalmólogo, nutricionista… gracias a ellos estoy empezando nuevamente poco a poco a ver.

3) A más de ello a ratos me da como un poco de carraspera, tos. 4) Y la secuela más grande es la psicológica, que ahora tengo miedo salir, miedo a exponerme, estoy más nerviosa que antes, pero tengo que sobreponerme. 

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