La violencia que se ejerce en los pequeños

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¿Cómo se protege a las niñas y niños en el país? ¿Las estrategias son suficientes para enfrentar, prevenir y erradicar la violencia contra los más pequeños de Ecuador? ¿Qué ocurrió en el tiempo de pandemia con las niñas y niños? En Ecuador se ha visto que la violencia física, sexual y psicológica es una constante, y un problema estructural que se ha arraigado en la construcción de esta sociedad. ¿Qué tan severa es la violencia que se ejerce en los pequeños?

La Unicef asegura que estos tipos de violencia constituyen “las principales amenazas a su desarrollo integral y, lastimosamente, sigue estando presente en la sociedad”. La organización asegura que existen varios conceptos que normalizan, dan licencia y justifican que se ejerza violencia contra los más pequeños. Uno de ellos es el imaginario colectivo. En ámbitos globales, 1 de cada 4 niños menores de 5 años, es decir alrededor de 176 millones, vive en un hogar donde se ha generado algún episodio de violencia, sobre todo la que es de género. Por otro lado, según la Unicef, en tiempos de pandemia, es decir entre marzo a diciembre de 2020, aseguró que el ECU-911 registró 19.946 llamadas de emergencia referentes a violencia intrafamiliar.

La violencia que se ejerce en los pequeños. https://laprensa.com.ec

¿En Ecuador se vela por la integridad de los niños?

En el país, de enero a mayo de 2021, el ECU-911 informó que se articuló la asistencia de 714 incidentes vinculados con acoso, violencia, abandono y mendicidad en contra de niños y adolescentes, que fueron reportaron a la línea de emergencia. Por otro lado, hasta junio del año anterior, se reportaron 53.123 incidentes referentes a violencia intrafamiliar. Una de las ciudades en las que más se presentan estos casos es Guayaquil, con alrededor del 52% a nivel nacional, es decir que se registraron 369 llamadas, y Quito, con el 4%.

En tiempos del confinamiento, en la plataforma Contrato Social por la Educación se menciona que aumentó en un 102% el ingreso de niñas y niños a casas de acogida. Siendo el abandono, la desidia y el maltrato otras formas de violencia que inoculan la salud -sobre todo mental- de los niños ecuatorianos. ¿Qué jóvenes y adultos se están construyendo en estos contextos? Según el Ministerio de Inclusión Económica y Social el que los menores hayan sido separados de sus hogares se debe, principalmente, a la violencia sexual intrafamiliar ejercida.

¿Qué ocurre en Chimborazo?

Este medio de comunicación se acercó a René Fiallos, quien es representante de la Iglesia Comunidad Cristianas, y trabaja con niños. Fiallos asegura estar preocupado por el reciente caso de un bebé abandonado en un cartón. “El problema está en todo lado”. Y, para legitimar aún más su preocupación, asegura que en la Fiscalía de Chimborazo se presentan 42 denuncias de violencia hacia los niños y niñas, “diariamente”.

“Estas cosas nos llenan de asombro, por lo que está pasando con la niñez, que es el sector más vulnerable de la sociedad”. ¿Qué hacen las autoridades ante esta realidad? ¿Éste es el resultado del contexto de inseguridad, falta de empleo, educación e incremento de delincuencia que se desarrolla en el país? En la provincia hay otra circunstancia que flagela la realidad y el desarrollo integral de las niñas y niños. La desnutrición infantil crónica en Chimborazo ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional. ¿Cómo se garantiza un ambiente de seguridad y paz a los más pequeños cuando no se les puede garantizar un estado de salud digno

¿Cómo es la crianza de nuestros niños?

¿Son la violencia y el uso de de la fuerza recursos legítimos para criar a los niños? En la región es común escuchar frases tales como “a mí me pegaron y estoy bien”, “una buena correa y se les pasa”, “con un golpe se cura”… Según la investigación Crecer con Violencia: Los castigos corporales dentro del hogar, propuesto por Alexandra Serrano, Daniela Castro y Mario Melo Cevallos, se asegura que “el castigo físico con fines disciplinarios es una práctica común en los hogares ecuatorianos”, agregando que esto se trata de un hecho social “naturalizado” en el cual los adultos suelen catalogarlos como anecdóticos, y gracias a este tipo de crianza ahora son “buenos ciudadanos”. Sin embargo, estas condiciones cuentan por detrás experiencias “de dolor, miedo y desconfianza”.

En el aspecto popular se sabe que los ecuatorianos consideran no solamente que está bien castigar físicamente a los niños, sino que es imprescindible para crecer. Y esta idea toma fuerza ya que se menciona que el diálogo, establecer acuerdos y límites ha permitido que los niños se vuelvan abusivos y hasta “malcriados”.

Entonces, ¿son necesarios los castigos físicos?

Varias investigaciones aseguran que, a largo plazo, generarían problemas en la salud mental de los más pequeños..

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