Herramientas digitales para educar

La forma en la que tanto docentes como estudiantes nos adaptamos, entrar de lleno a un ecosistema en donde no estábamos para nada acoplados y que, de un momento a otro lo tuvimos que realizar.

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Actualmente, la educación y la tecnología van de la mano, ya que las herramientas digitales para educar han ayudado a los docentes a poder llegar de mejor manera a los estudiantes. En la sociedad -en la que hoy en día nos desarrollamos- no se podría considerar una educación sin tecnología, ya que se ha vuelto parte de la enseñanza, parte del desarrollo educativo, que ha permitido emplear diferentes metodologías activas y educativas, que se van implementando y que ayudan a mantener esa interacción con los alumnos. Hay que entender que son una generación completamente diferente, los niños y jóvenes tienen una percepción más altiva en ese aspecto, por lo que, si los docentes tratan de dar una clase, como en años atrás, no van a aprender de la misma manera, debido a que se han ido adaptando a tener este recurso digital en cada una de las clases.

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Herramientas digitales para EDUCAR. http://laprensa.com.ec

A la fecha, ¿qué ventajas y desventajas presenta la tecnología dentro del área educativa? ¿sirven como herramientas digitales para educar?
Como en todos los aspectos, siempre hay algo bueno y algo malo; en este caso, la tecnología ha traído varios beneficios al relacionarla con las metodologías, porque se ha podido trasformar el ambiente de las clases, ya que se cuenta con más recursos. El Internet es un espacio muy variado, brinda muchas opciones y alternativas para poder llegar a los estudiantes de diferentes formas y, con ello, logramos captar la atención del alumno y sus distintos tipos de aprendizaje, como: el quinestésico, el visual, el auditivo, entre otros. Es así que, hacen, practican, ven y escuchan y, a su vez, pueden atender y entender los temas de los que se habla en el aula; es decir, con estos recursos digitales los docentes llegamos de mejor manera a los estudiantes, y ese es el mayor y principal beneficio.

Por otro lado, una desventaja que se evidenció fue en cuanto a la adaptación que tuvimos que hacer a la virtualidad. La mayoría de los estudiantes, desde los más pequeños hasta los más grandes, tuvieron que afrontar solos en casa este cambio, puesto a que la mayoría de los padres salían a trabajar, debido a que no a todos se les brindó la oportunidad de ser parte del teletrabajo; o incluso en las mismas casas, quienes sí lo ejercían, no tenían todo el tiempo de estar supervisando los contenidos o lo que hacían los muchachos dentro de las clases. Entonces, el aspecto negativo fue que ellos tuvieron acceso a mucha información que, tal vez, no era la adecuada para su edad, acceso a información que no llegaron a canalizar o, de lo contrario, recibieron otro tipo de datos, se adelantaron a los procesos, y a los docentes nos tocó seguir ese paso, y adelantarnos igual en temáticas que ellos ya conocían por curiosidad.

¿Qué le sorprendió sobre el aprendizaje en línea o a distancia?
La forma en la que tanto docentes como estudiantes nos adaptamos, entrar de lleno a un ecosistema en donde no estábamos para nada acoplados y que, de un momento a otro lo tuvimos que realizar. Asimismo, la resiliencia, por la que cada uno de nosotros atravesamos, me sorprendió mucho la capacidad de los chicos, que a pesar de que hubo aspectos negativos dentro de las clases en línea ellos aprendieron mucho por cuenta propia, por curiosidad, no solamente en algo no tan funcional, sino en aspectos positivos; aumentó muchísimo su aprendizaje, que fue más allá de lo que, como docentes, pudimos abarcar, y eso resultó muy positivo, a pesar de la situación.

¿De qué forma ha enfrentado los desafíos que ha representado la introducción de la tecnología en la educación?
Los retos se siguen encontrando en el camino. En el momento en el que la educación se tuvo que trasladar a la virtualidad por la situación en torno a la pandemia, el primer desafío fue que no teníamos completamente una supervisión, y nos encontramos en situaciones en las que los estudiantes aparentemente estaban en clases, pero no era así, ya que estaban realizan otra actividades; es así que el reto fue captar la atención del estudiante cuando no tiene una supervisión en casa, y es él mismo el que decide aprender y atender.

Cuando se retornó a las aulas de forma presencial, primero en modo híbrido, y después en modo presencial al 100 por ciento, un reto que se presentó fue el cambio en la metodología en la que los estudiantes estuvieron acostumbrados durante el tiempo de la pandemia, debido a que el Ministerio de Educación hizo algunas reformas durante ese período, en donde creamos destrezas durante un período de tiempo para que fueran aplicadas durante la virtualidad, considerando que no todos los estudiantes contaban con alguien que le guíe todo el tiempo en casa o que no todos tenían la misma capacidad para entender la clase.

Con esa premisa fue que el ministerio reformó algunos lineamientos en los que los estudiantes no se quedaban de año, en la que la mayoría de los estudiantes, por el simple hecho de presentar una tarea, ya tenían una calificación, esto no muchos de los docentes compartíamos, pero que tampoco podía dejar de hacer, porque si bien es cierto los niños y jóvenes estaban a travesando una situación un tanto compleja, pero en algunos casos solamente no se dedicaban a efectuar los trabajos que se dejaban. Fue un poco difícil volver adaptarlos a la realidad, en la que si el estudiante se equivoca tiene que afrontar y corregirlo.

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