Hay que acabar la profunda desigualdad

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Desigualdad Riobamba: Al final del túnel de esta crisis política no veo una luz de unidad, porque vivimos en un país egoísta, en el que cada quien trata de llevar el agua a su molino, y esto sucede porque no hay líderes que vengan a servir a los demás, sino a servirse de los demás, dijo René Fiallos, secretario de los Pastores de la provincia de Chimborazo. 

Desigualdad Riobamba
Desigualdad Riobamba: Hay que acabar la profunda desigualdad. https://laprensa.com.ec
¿Cómo lograr la unidad del país en medio de esta pandemia y en el que hay inconformidad de los candidatos a elegirse?

Lograr la unidad sería vivir una utopía, pero hay que luchar por esa unidad. En la actualidad vemos matrimonios que se están separando, hogares disueltos, hogares disfuncionales; si en el hogar hay división, imagínese hablando de toda una población. No se puede pensar igual, pero sí se debe trabajar igual. Yo creo que esta pandemia nos ha hecho pensar lo débil que somos, y eso nos debe llevar a la unidad para sacar adelante nuestro amado país. 

¿Por qué no logramos salir adelante?

Tenemos un país muy egoísta donde los que tienen quieren más, los que no tienen quieren tener un poco, entonces no hay un liderazgo que nos lleve a la unidad, no hay leyes que nos lleven a la unidad, y para muestra, un botón: médicos están exhaustos trabajando las 24 horas del día y los 7 días de la semana, muchos han muerto y la gente dando rienda suelta a sus instintos y pasiones en el feriado de Carnaval, por un lado inconsciencia y por otro falta de liderazgo.

Tenemos que asumir un liderazgo de orden de disciplina, de distanciamiento, de tener paz sobre todo estos días de asueto, pero vemos que no hay ni liderazgo ni disciplina en la población, entonces no se puede llegar a una unidad cuando unos están divirtiéndose y otros muriendo; unos están enriqueciéndose en esta época de pandemia y otros están quebrados, dejando de ser pobres para ser miserables, están siendo embargados sus bienes porque no pueden pagar las cuotas de sus créditos y de sus deudas; en realidad nos falta liderazgo, somos un país anárquico, sin dirección y sin liderazgo, eso nos lleva a una desunión, todo el mundo hace lo que puede, y así nunca vamos a poder llegar a hacer nada. 

¿Sería necesario establecer una escuela de líderes de donde salgan quienes ayuden a solucionar los problemas?

Lo que sucede es que estamos inculcando para ser empleados y para ser líderes, cuando va a la escuela y va al colegio le enseñan para ser empleados, pero en la actualidad necesitamos formar líderes que asuman grandes desafíos, como dirigir un pueblo y una ciudad, ser alcalde, gobernador, prefecto, ministro, presidente. Hay gente que hace lo que puede, y a ese paso no vamos a ningún lado; entonces, hay que empezar por una cultura de formación de líderes. 

¿Qué es un verdadero liderazgo en una sociedad?

No es otra cosa que influencia, es decir, gente que pueda influenciar, pero en la actualidad lo que vemos es que exista una mala influencia, hay mucha más influencia, los millennials de hoy quieren parecerse a la gente fracasada, gente que vive de utopías y no gente que produce; por lo tanto, necesitamos una escuela, un instituto de formación de líderes, lamentablemente no lo hay, y no existe porque nos falta credibilidad, la persona que vaya a poner una academia de líderes tiene que ser una persona honesta, íntegra, capaz y preparada.

En los últimos 40 años los que se nos han presentado como líderes han tenido “rabo de paja” y luego ha huido o están presos, es decir nos falta algo profundo, escavar, crear, fomentar y pienso que nunca es tarde para empezar con la formación de una escuela de liderazgo. 

¿Será que la religión influye para la formación de un verdadero liderazgo?

Indudable, pero no la religión, sino un cristianismo práctico. No se olvide que por años la religión nos hizo parecer que éramos más santos, más perfectos, más intachables, pero en cambio Dios se hace hombre, Dios es más humano, cuando rezamos el Padre Nuestro decimos: “…venga a nosotros tu Reino…” o sea el reino de justicia y de equidad en el barrio, en la parroquia, en el cantón, en la provincia y el país, necesitamos que el Reino de Dios se manifieste en amor, justicia, perdón y solidaridad. Muchas veces decimos que un accidente, una enfermedad, marginación, pobreza o un robo es la voluntad de Dios y no es así, es porque la gente se ha acostumbrado a vivir sin Dios. 

Para finalizar, ¿qué deberían hacer los líderes para consensuar?

¿Podrá un árbol de manzana dar higos? Los políticos quieren más y buscan el ego personal…

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