Riobamba/ En días anteriores, y a través de un boletín de prensa mexicano emitido a nuestro medio, se nos hacía conocer sobre el fallecimiento del torero ecuatoriano Bolívar Vasco en un hospital del país “azteca”, pero, más tarde, fue desmentida esta versión, porque nos pusimos en contacto con Paco Terán, periodista de México, quien nos informó detalladamente sobre el estado de salud del compatriota.

Terán, que mantiene estrecha amistad con la familia y el mismo torero, nos dijo que el ecuatoriano-mexicano había ingresado a la unidad de emergencia en el Hospital “Español”, de Ciudad de México, el 31 de marzo, afectado por el coronavirus, que mermaba paulatinamente su salud y que los galenos de esa casa de salud hacían lo imposible por vencer su mortal efecto.

Desde entonces, Vasco permaneció luchando entre la vida y la muerte sin ningún resultado positivo, pero, en esta ocasión, ni la intervención incesante de los médicos ni las medicinas aplicadas pudieron evitar el fatal desenlace que se cernía sobre él -y según los profesionales-, era cuestión de horas para dar a conocer ese triste final.

De acuerdo a varios datos entregados por Terán, Bolívar Vasco a la edad de 16 años viajó a México, con la ilusión de convertirse en matador de toros. Se instaló en Apizaco (Tlaxcala), desde donde inició su formación taurina rodeándose con personalidades y ganaderos generosos, que auparon a que sus sueños se cumplan y como su desenvolvimiento fue idóneo, tuvo mucha acogida por su mecenas, don Rafael González, ganadero de “Piedras Negras”.

El compatriota tuvo mucha suerte, porque aparte de haberse instalado muy bien en México, desarrolló grandes campañas taurinas en distintos lugares de este país, alcanzando a tomar su alternativa con figuras del toreo de aquella época. Más tarde, levantó vuelo a España, en donde obtuvo resonados triunfos. Posteriormente vino a Ecuador, toreando la feria más importante del país, como lo fue la Feria “Jesús del Gran Poder” en Quito.

Luego perdimos el rastro del torero, aunque conocíamos que definitivamente se radicó por esas tierras, que lo trataron espléndidamente y que, incluso, se hizo de familia. Así mismo, que abrió una escuela taurina que la dirigió por muchos años, formando a novilleros y matadores que alcanzaron grandes sitiales.

El día 21 de abril Paco Terán nos dio a conocer la fatal noticia, de que en horas de la madrugada de ese día, por fin, dejó de existir el torero y amigo, dejando enlutada a una afición que siempre lo recordará por ser un señor dentro de la fiesta.

Este medio de comunicación agradece a Paco Terán por mantenernos informados con mucho interés sobre la lucha que mantuvieron los galenos por salvar la vida del ecuatoriano, así como el triste final que deja consternada a la familia taurina. Paz en la tumba de Bolívar Vasco y a su familia conformidad, especialmente a su esposa, doña Griselda Ruiz y a su hija Esmeralda Vasco.

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