Un acto de fe y devoción

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La Procesión de Jesús del Gran Poder se dio ayer, por las principales calles de la ‘Sultana de los Andes’, con la participación activa de la Comunidad Franciscana, priostes, devotos de la Iglesia Católica. Además, los creyentes asistieron a la Celebración Eucarística en la Iglesia de San Antonio de Padua, ubicada en el barrio Loma de Quito, como una tradición, compromiso y un acto de fe y devoción.

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Situación. Este acto simbólico y religioso como un acto de fe y devoción en la Cuaresma es un recordatorio de la Pasión y Muerte de Jesús para los devotos. En el recorrido de los feligreses se observó varios personajes, como los cucuruchos, imágenes religiosas y un público atento a las muestras y escenas de religiosidad.

A saber. Luis Chanalata, coordinador de la Hermandad de Jesús del Gran Poder, dijo: “se vino planificando hace dos meses para que salga lo mejor posible, son 32 grupos, entre cooperativas, entidades empresariales, culturales, deportistas, grupos pastorales que se han hecho presentes activamente”. Además, enfatizó que “es un agradecimiento a Jesús del Gran Poder por todas las bendiciones que no ha brindado, y aparte irnos encaminando en el contexto religioso de la Cuaresma de Semana Santa, es una procesión penitencial”.

Sépalo. Hugo Freire, coordinador de la actividad religiosa, indicó: “en este año se ha planificado que la Procesión se realice en la mañana, la organización está a cargo de la Hermandad de Jesús del Gran Poder, y se coordinó con los grupos pastorales. En la Procesión hubo tres imágenes que son las principales: Juan Apóstol, que está a cargo de los jóvenes, la Virgen Dolorosa, el de las mujeres y Jesús del Gran Poder”.

Detalles. Pablo Fiallos asistió a la Iglesia San Antonio de Padua para la Eucaristía, y expuso que esto “es hacer memoria de lo que vivió Nuestro Señor Jesucristo, y no solamente en el calvario, sino cuando en vida predicó sus palabra”. Alfredo Guzmán, junto a padres, acudieron a la Iglesia, y manifestó: “desde que tengo uso de razón he asistido porque mi madre profesa el Catolicismo y ahora tengo 58 años; hemos asistido cada año a recibir la Misa, donde venimos a pedir la devoción, agradecer por los milagros y a rogar para que nos ayude en todo momento de la vida”

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