Tenemos hechos gloriosos y dolorosos

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La historia recoge hechos gloriosos como las luchas por la libertad y también sucesos dolorosos como terremotos y el polvorín, dijo Guillermo Montoya. Tenemos hechos gloriosos y dolorosos.

Tenemos hechos gloriosos y dolorosos. https://laprensa.com.ec

¿Qué tan importante es enseñar a conocer la historia de los pueblos?
Dentro de todo el antecedente histórico de cada pueblo están páginas gloriosas y también páginas dolorosas. En el caso de Riobamba hablamos de dos fechas importantes: la del 11 de Noviembre de 1820 y la del 21 de Abril de 1822, donde el pueblo riobambeño demostró su vocación libertaria por definir el sendero de su propio destino; así también, hay fechas dolorosas como la del 4 de febrero de 1797 que ocurrió el terremoto en la antigua ciudad de Riobamba, así como el 20 de noviembre de 2002. Es el conocimiento como hemos logrado llevar adelante circunstancias adversas o como hemos luchado por conseguir nuestros ideales el que manda.

¿Si no conocemos la historia será que no conocemos quiénes somos?
El conocimiento de la historia, básicamente, da el principio de la identidad, saber quiénes somos y saber cómo nuestros antepasados han forjado nuestra realidad; de una u otra manera estamos ante circunstancias y la necesidad de valorar estos acontecimientos históricos y saber quiénes fueron sus protagonistas, cuáles fueron sus grandes motivaciones, cuáles fueron los rasgos de su personalidad que, a la larga, van a servir como ejemplo de espiritualidad y que logremos, con actitud amorosa y responsable, sacar adelante a la propia tierra. 

¿Podemos decir que en la actualidad estamos enseñando la historia de una manera adecuada?
Hablamos de que ya no se enseña las asignaturas clásicas de Ética, Cívica que, de una u otra forma, orientaban a las nuevas generaciones de niños y jóvenes a amar a la propia tierra con un sentido patriótico y con un sentido de solidaridad y eso, a la larga, vamos viendo como repercute en el comportamiento de los ecuatorianos, basta ver que hasta hace algunos años, por lo general los políticos, por lo general, tenían un sueño de servicio a la comunidad, luchaban por la prosperidad de su tierra, por la prosperidad de su pueblo y de su gente; en cambio, ahora ya vemos que sin esos valores espirituales de respaldo en la actividad de representación, lo que se busca son intereses personales antes que los intereses colectivos que vayan en beneficio de la gran mayoría de la población. 

¿Es necesario que desde el hogar vayamos compartiendo ciertos conocimientos que tengan que ver sobre la importancia de la historia?
Mire, tenemos que reconocer que sí hay esfuerzos, y eso se debe reconocer, hay esfuerzos un poco aislados o desconectados de varias instituciones que procuramos mantener vivo el sentimiento patriótico a través de la difusión permanente de la historia de nuestra ciudad, de nuestra provincia, de nuestro país; sin embargo, la tarea fundamental y la responsabilidad recae en el sistema educativo, donde debe haber una política de Estado en la que se cimiente, lógicamente, ese principio de identidad, a través del pleno conocimiento de nuestra historia.

¿Qué sugerencias y comentarios nos podría hacer para los jóvenes que a lo mejor no le dan la importancia al aprendizaje de la historia del pueblo al que pertenecemos?
Sabemos que, de una u otra manera, algo se enseña en los planteles educativos, pero no creo que haya un propósito bien planificado como para que la enseñanza de la historia pueda tener resultados positivos dentro del comportamiento ciudadano, y recomendar a los chicos y los jóvenes que se preocupen de conocer quiénes son los personajes relevantes de la historia de nuestra ciudad y de nuestro país, para que puedan emular todo ese afán por el amor a la ciencia, por el amor a la libertad y por el amor al servicio a los demás, por el amor a la honestidad, valores que, sin duda, deben ser cultivamos de forma permanente. 

¿Existen instituciones que se preocupan justamente en velar porque no desaparezcan los valores que nos identifican en nuestra historia?
Esto recae dentro del aspecto educativo para que, desde ahí, se siembre esa apertura espiritual para poner el valor a todo lo que hacemos los ecuatorianos en la actualidad, así como lo que hicieron nuestros antepasados, claro que la parte educativa es fundamental; sin embargo, la Casa de la Cultura promueve justamente eso, a las manifestaciones artísticas, estructurales y del conocimiento.

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