Sentimientos de indefensión en jóvenes

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Otra de las perspectivas que se tiene a cerca de la implementación de la cívica, ética y valores para la lucha contra la corrupción nace desde Silvia Lema, docente que asegura que se debe tener en cuenta cómo se desarrolla, hoy en día, nuestra juventud. Sentimientos de indefensión en jóvenes.

Sentimientos de indefensión en jóvenes. https://laprensa.com.ec

¿Qué le preocupa a la juventud actual?
Desde mi práctica, mi experiencia es con los adolescentes, y podría decir que, en el contexto en el que se desarrollan actualmente ellos tienen muchos elementos, y lamentablemente son distractores. A veces, estos elementos los distraen de la realidad política y social que debería ser de interés para un adolescente. Un poco la edad también, pero pienso que los factores, esto de lo que es el mundo digital y lo que es el acercamiento que tienen ellos en estos recursos hacen que, un poco, ellos se alejen de la situación y de las problemáticas sociales que los llevan a empoderarse de lo que pasa en su país. Y esto, envolviendo a los valores, al patriotismo de esos elementos que no creo que deben pasar de moda, porque, básicamente, aunque estemos en otro contexto, hay ciertos valores que, sin duda, ayudan al ser humano a generar su identidad propia, su nacionalidad y el respeto a las leyes. Entonces, hay bastante apatía con respecto a la práctica política, bastante desinterés cuando, por ejemplo, se dan estas cuestiones de los llamados a procesos electores, los mismos que no son tomados en serio. Pienso que una parte de los adolescentes, lamentablemente, como que está un poco alejada de lo que debería corresponderle como el futuro y presente de la Patria, pues eso son.

¿Podría ser todo esto que viven los adolescentes responsabilidad de los adultos que quizá los criaron apáticos?
Pienso que sí. La indiferencia, la apatía y desazón que ellos tienen con respecto al asunto este de la política, de la democracia es fundada en el hecho de que, se dan cuenta que muchos de los actos de corrupción, tan escandalosos que ocurren, hasta en los peores momentos históricos del país, a veces quedan en la impunidad, o también se da que no reciben la sanción ni la penalización que debería ser; no se reparan los daños que ocasionan estas personas, o huyen del país. Entonces, sí, es verdad, esto crea un grado de indiferencia y de hastío en el adolescente, que dice: “Bueno para qué, a la final uno puede ser honesto”, y vemos en la televisión, en las redes sociales lo que ha ocurrido a raíz de la pandemia, como el caso de los hospitales. Entonces, sí, es verdad, por esto nace esa sensación de indefensión y que no haya garantías de justicia. Es verdad, el alumno siente y crea ese sentimiento de apatía frente a las situaciones políticas que le rodean.

¿Qué ocurre con las familias?, ¿hay ausencia por parte de los padres de familia?
Bastante, porque también se ha implantado la ideología del padre de familia, por una parte, de preocuparse bastante en la cuestión económica, y ésta vendría a ser ya una cuestión estructural del Estado de que no haya para sobrevivir, y ellos se enfocan en la subsistencia, olvidando, por otra parte, también, el asunto de la formación que debería haber dentro de los hogares, dando como resultado el que estén encargándole —recargándole, más bien— de todo a las instituciones educativas, en este caso a las escuelas y colegios. Entonces, descargando, prácticamente la responsabilidad que como familia, como célula de la sociedad, les corresponde también asumir, y ahora se busca que la escuela responda por la formación integral, y no resulta así, pues, no debe y no funciona así.

¿Acaso ésta es la mejor ruta para luchar contra la lacerante corrupción?
Bueno, si la intención en incluir en la malla curricular estas asignaturas es, de pronto, formar ciudadanos que sean conscientes, respetuosos de las leyes, honestos, cualquier esfuerzo que podamos hacer como docentes, desde las aulas, realmente es un aporte, esto es algo bueno; sin embargo, no pienso que sea la solución que necesitamos, tampoco que podamos tener expectativas de que aquí a quince años ya estemos recibiendo a una gran generación cívica y ética. Entonces, con esto ya tendremos ciudadanos completamente respetuosos de las leyes, honestos, etcétera. No creo que así sea la “fórmula mágica”, pero sí se puede hacer un valioso aporte desde las aulas.

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