Nuestra realidad y el alcohol

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La semana anterior se hizo viral, generando diversas reacciones, unas en contra, otras intentando producir una suerte de empatía, el caso del agente de Tránsito Chicaiza. En el vídeo se lo podía ver en presunto estado de ebriedad tratando de multar a unos ciudadanos que se encontraban en un vehículo. Con maneras que demostraban que no se encontraba en total consciencia, intentó abrir la puerta del vehículo que procedía a multar y, por esta situación, quienes estaban dentro, bajaron del mismo y procedieron a neutralizar a Chicaiza. Mientras un ciudadano lo grababa, el agente “posaba” como si fuera una fotografía la que le estaban tomando, y recibía llamadas de alguien más. ¿Cómo está nuestra relación con el alcohol?

¿Cuál es el procedimiento a seguir con el alcohol?

Después de la viralización del hecho, el Municipio de Riobamba emitió un comunicado en el que aseguraba se rechazaba “enérgicamente” todo tipo de “irresponsabilidad en el cumplimiento de las funciones asignadas a cada funcionario municipal”. Pero, podría decirse que el comunicado peca de ambigüedad porque asegura que ya se ha “iniciado el proceso correspondiente conforme lo determina el Código Orgánico de Seguridad de Entidades del Sector Público”; pero, ¿cuál es?

Al revisar el cuerpo legal encontramos, en la sección segunda, a la cesación. El artículo 110 de este código orgánico habla sobre esta figura, y la define como “el acto administrativo, emitido por autoridad competente, mediante el cual las o los servidores policiales son separados de la institución”. De esta forma, dejan de pertenecer al “orgánico institucional”. ¿Será éste el artículo que aplicarán a Chicaiza?, ¿podrá ser también el art. 48, que trata la destitución? Sería interesante saber cuál será la sanción a la que someterán al funcionario público que, lastimosamente, agravió la imagen institucional

El problema de fondo…

Mucho más allá de la crítica que se generó por este hecho —que es lamentable, evidentemente—, es importante cuestionarse la realidad sobre el consumo de alcohol en la localidad. ¿Desde qué edad se empieza a tomar?, ¿qué tan barato es conseguir una botella de alcohol?, ¿sería cierta la afirmación de que tomar a tempranas edades es común y corriente?, ¿está bien?

Puede que la idiosincracia riobambeña, ecuatoriana, latinoamericana lo justifique, argumentando que el alcohol es necesario para cumplir con las relaciones sociales. También para divertirse o llegar a momentos de reflexión, lo cual, aparentemente, no estaría del todo mal. Ojo, no queremos situarnos aquí en un debate moralista que pretenda satanizar al consumo de alcohol. Somos partidarios de que cada uno tome las decisiones que sienta que más lo beneficie, pero sin hacer daño al resto.

Pero… ¿qué dicen las cifras que se manejan?

Cifras de la Organización Mundial de la Salud dan cuenta que el Ecuador se sitúa en el noveno lugar con mayor “cantidad de consumo de alcohol”. Es decir, cada ecuatoriano, por lo mínimo, al año consume una cantidad de 7.2 litro de alcohol. Pero, al no existir cifras actualizadas también se tomó en cuenta el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de 2014, que manifestaba que Guayas consume el 29.8% de alcohol a nivel nacional y le sigue Pichincha con el 20%. ¿Y qué ocurre en Chimborazo? ¿Se tiene alguna cifra oficial sobre el consumo de licor por parte de los riobambeños y los habitantes de la provincia?

Ésta es la interrogante que queremos resolver a través de consultas ciudadanas y de especialistas que puedan expandir nuestro punto de vista sobre el consumo de este producto. Según los datos anteriormente expuestos, los ecuatorianos y ecuatorianas que más consumen alcohol se concentran en un 89.7% en hombres y un 10.3% son mujeres.

Punto de vista sobre el consumo de alcohol…

La Universidad Nacional de Chimborazo publicó un estudio en el que se menciona que “el consumo de alcohol puede ser desencadenado desde varias aristas”, las que pueden estar envueltas en el ámbito social o individual. Además, desde su investigación se intentó evaluar “desde la personalidad”, tomando en cuenta “rasgos y dimensiones”, para conocer la relación que éstas puede mantener con el consumo perjudicial de alcohol.

Sin cura, con problemas y en soledad, en ocasiones, siempre…

Según un informe del Hospital Mayo Clinic “el trastorno por consumo de alcohol es un patrón de consumo de alcohol” que se concentra, principalmente, en tener “problemas para controlar” lo que se bebe y cuánto se consume. Se trata, también de “estar preocupado por el alcohol o continuar consumiéndolo aun cuando te causa problemas”. Es de saber que varios órganos, como el hígado y el cerebro, se ven involucrados cuando se contrae esta enfermedad… muchos problemas familiares se desarrollan por este mal. Pero, ¿cómo podríamos atenuar este creciente mal?

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