Mitos relacionadas con la Semana Santa

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La Semana Santa es un espacio en el que la comunidad religiosa cristiana del Ecuador entra en un espacio de reflexión y revisión respecto a las actitudes que han tenido a lo largo de su vida. En el país existe una gran influencia católica, que fue impuesta tras la conquista española y el proceso de mestizaje que se fue generando. A esta celebración le han envuelto ciertos mitos o condicionamientos en los que se buscaba honrar, de una manera más íntima, la relación con Dios. Semana Santa: Mitos de Semana Santa.

Mitos de Semana Santa
Mitos de Semana Santa. https://laprensa.com.ec

Por ejemplo, se mencionaba que en Semana Santa, estaba prohibido tomar una ducha porque, a consecuencia de esta acción, la persona podría llegar a convertirse en un pez. Otro de los mitos que envuelven a esta tradición es la prohibición de hablar, o alzar la voz, en Viernes Santo. Tampoco se podía comer carne o cortarla porque se le estaría haciendo eso a Cristo. Algunas investigaciones también recalcan que, en la antigüedad, para atenuar el dolor de Jesús, los padres y abuelos, en viernes santo, daban azotes a sus hijos y nietos. Pero, también existen otras posturas ante la comunión con Dios y su relación con la Semana Santa, el pastor Horacio Prado habla de ellas y cómo se vive la semana santa o pascua, desde su comunidad.

¿Cuál es el origen de la Semana Santa?
El origen bíblico de la Semana Santa no existe. Esta celebración nace en siglo VI, entre 525 y el 530, después de Cristo. Lo estableció un sacerdote que mencionaba que debíamos recordar la Pasión de Cristo. Pero, como los romanos, y su imperio, se dedicaban a conquistar, en cada conquista, se mezclaba con cada cultura del pueblo. Entonces, cada cultura tiene sus mitos, sus creencias, y se realizó esta adaptación cultural de la Semana Santa. Pero, bíblicamente, la semana no está instituida en la palabra de Dios, como una celebración. Lo que sí está instituida es la Pascua. Esta festividad se basa en la representación del cordero inmolado, que es Jesucristo, puesto en la Biblia.

En el plano social, ¿qué es lo que más le llama la atención de la celebración?
Lo que me llama la atención en lo bueno, es que en nuestra cultura hay una sopa muy rica, la fanesca. En realidad, no tendría nada que ver con la Semana Santa, no tiene un principio bíblico, no tiene un respaldo histórico. Esta más bien, es una fusión de nuestra cultura, hispana, indígena, con las creencias romanas, que llegaron, también, con la colonización. Es rica la fanesca, es imposible negar eso. Es lo que más me gusta de esta tradición eclesiástica. No es muy bíblica que digamos, pero aporta.

¿Podría ser un equivalente cultural al cordero que se comía en la Pascua de aquellos tiempos?
No podría ser el equivalente, porque no hay sangre. Sin tomar en cuenta, tampoco, al pescado, porque hay gente que la disfruta sin él. No hay equivalencia, lo que ocurre es que fusionó con la cultura de acá que es la fiesta de la cosecha. Como empezamos a cosechar, y esa fiesta es por esta fecha, se unió las cosechas y se festeja con la fanesca.

Cuando usted era pequeño, ¿qué mitos escuchaba con respecto a la Semana Santa?
Anteriormente existían muchas prohibiciones respecto a esta fecha. Pero, realmente, la Semana Santa, es un tiempo de festejo, es el perdón de nuestros pecados. Es la salida del pueblo de Israel a la libertad. Realmente debería ser una fiesta donde debería escucharse mucha bulla, porque eso representa la Pascua, el salir de la esclavitud a la libertad. El que me ha parecido más extraño es ese que dice que si te bañabas, te convertías en pescado. No tengo idea de dónde viene ese mito, no lo he investigado, porque realmente me cuesta un poco entender. No me parece muy lógico eso de bañarse y convertirse en pescado. Antes no me ha pasado.

¿Se ha relegado el significado de la Semana Santa?
Yo creo que se ha olvidado. Ahora vemos que lo cogen como tradición al Domingo de Ramos, y se acabó. No hay más. El martes es la procesión, pero, no hay un recuerdo de lo que realmente es el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo. Siento que se ha olvidado, en primer lugar, la enseñanza de generación en generación. Los padres ya no enseñan a los hijos, tomando en cuenta que esto es un principio bíblico. Los padres deben enseñar a los hijos, lo que creemos. Esto se ha perdido. No hay el pasar del conocimiento a nuestros hijos.

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