El retorno exige nuestra presencia

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Se volvió a las madrugadas, a dejar el uniforme listo el día anterior. También, regresan los “apuros”, el alcanzar el bus, buscar espacio en el mismo, ya que se encuentran atestados de niños, niñas y adolescentes en busca del sueño que los deberes, probablemente, arrebataron tiempo. También se vuelve al tráfico, al estar “con el tiempo encima”, pero se vuelve. En las escuelas se construyen las mejores historias que, con el paso inexorable del tiempo, el viento y la memoria, despiertan nostalgia cuando se comienza el camino que ha de llevarnos a nosotros mismos: la identidad, en otras palabras. Después una pandemia que —se sabe— nos distanció, nos hizo ajenos al contacto con los otros nosotros, donde los más afectados fueron los más pequeños, se regresa a las aulas. ¿Estamos listos?, ¿qué retos se atisban desde ahora?, ¿el espacio virtual ofrece una mejor experiencia al momento de estar inmersos en el proceso de enseñanza – aprendizaje?.. El retorno exige nuestra presencia

Sobre el retorno a clases, ¿es mejor la experiencia física?
Desde marzo de 2020 se estipuló que los estudiantes irían a clases virtuales. Todo fue una nueva experiencia para los estudiantes de la Educación Básica y Media. Ya no habría, aparentemente, la necesidad de cuadernos, ahora solo una tablet, un celular o una computadora, lo que llevó a una reflexión sobre la realidad en el acceso a la educación en el país. Era común encontrar ciertos reportajes y noticias en las que se evidenciaba que niños, sobre todo en los sectores rurales, no contaban con los recursos necesarios para estudiar, o se obligaban, en su momento, a estar en situaciones incómodas para agarrar señal de Internet. A través de la romantización de la precariedad se celebraban los esfuerzos de los niños, niñas y adolescentes para acceder a su derecho a la educación. Ahora, completamente en la presencialidad, ¿se garantizará verdaderamente un mejor y mayor acceso?

¿Está todo listo para el inicio del año lectivo?
Ahora, para el inicio del año lectivo 2022-2023, se esperaba, según cifras oficiales que retornen a las aulas, en un contexto 100% presencial, 1’700 mil estudiantes que se forman bajo el régimen Sierra-Amazonia. Este primero de septiembre iniciaron las clases en las unidades educativas. En este sentido, la ministra de Educación, María Brown, al hablar del retorno a clases menciona que ha existido un abandono escolar de 120 mil estudiantes. Como se mencionó anteriormente, esto responde a varias circunstancias, las que menciona Brown son que los estudiantes “no estaban aprendiendo o no tenían contacto con sus profesores”. Pero, ¿qué ocurre internamente de estos estudiantes?, ¿se han generado impactos emocionales por el hecho de volver a socializar, por compartir un espacio entre 30, 20 o 40 personas en un mismo sitio?

Impactos emocionales, ¿las secuelas?
Varios estudios han concentrado sus esfuerzos en entender el choque psicológico que tuvo la pandemia del Covid-19 en la niñez. En la Revista de Psiquiatría Infanto – Juvenil se señalan los impactos emocionales que produjo la crisis sanitaria. El artículo en cuestión señala que la crisis que nos afectó a todos generó “cambios en las rutinas de vida, motivados por el distanciamiento social y limitación de movilidad”, las mismas, según el estudio, pueden provocar “alteraciones en el estado emocional de niños y adultos, tales como ansiedad y depresión”. Ante esta realidad que se pinta ineludible, ¿cómo la harán frente las distintas unidades educativas que empiezan otro período académico?
Las condiciones y los nuevos retos presentes…

Al reconocer las dificultades psicosociales del inminente regreso a clases, se debe volver la mirada, también, al bienestar de los niños. ¿Cómo se enfrentarán a las nuevas realidad que se avecina? Entre varias de las estrategias que se toman en cuenta para que el retorno sea lo más seguro posible, se menciona que el Gobierno ha invertido más de $150 millones y esto, según la ministra de Educación, fue destinado para mejorar la infraestructura institucional, para que las condiciones sean las más idóneas en el regreso a clases. Por otro lado, hay que tomar en cuenta que el virus Covid-19, aunque atenuado, sigue rondando por los rincones del país y del mundo. Y, no viene solo, ahora, también, se atisba un nuevo mal: la viruela del mono. ¿Los protocolos de seguridad serán los indicados para evitar que se escale en contagios afectando a los más pequeños?

Finalmente, los criterios diversos frente al retorno a las aulas…
Durante esta semana, la consulta a padres de familia, psicólogos incluso hasta a los mismos estudiantes que entran a un nuevo reto escolar será fundamental para interpretar, desde sus ojos el retorno cien por ciento presencial a las escuelas. ¿Están listos?, ¿qué preocupaciones existen?, ¿los estudiantes estarán seguros allí dentro?

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