Academia y mujeres…SU ROL

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En el proceso para que se llegue a la declaratoria de inconstitucional del numeral 2 del artículo 150 de la Constitución, por discriminatorio, también se involucró el activismo, y parte de la academia. La docente universitaria y activista por los derechos de las mujeres y la equidad de género Belén Ávalos hace un recuento sobre las perspectivas del movimiento feminista y la participación de la academia para generar procesos de formación interna. Asegura que el uso del lenguaje es una manifestación del ejercicio de una violencia simbólica y un mensaje claro por parte del Gobierno de Lasso, en el que ella asegura se ignora la realidad de las niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violación. Academia y mujeres…SU ROL.

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Cuéntenos, ¿cuáles fueron los procesos que se llevaron a cabo, desde el activismo, para llegar a este escenario?
Tenemos un antecedente del dictamen de la Corte Constitucional, que fue un pedido, un proceso de años de los colectivos feministas. Hay que resaltar el trabajo que han realizado estas organizaciones que, a más de marchas, -que es lo más visible-, tienen procesos de formación de educación, de pedagogía interna. Este proceso se llevó a cabo dentro de las organizaciones y, luego, se proyecta en políticas públicas. De hecho, esta demanda de inconstitucionalidad se materializó en abril del año pasado. Ya ha pasado un año, desde la decisión amparada en los Derechos Humanos. Fue un pedido ante cortes internacionales.

¿La Asamblea estuvo a la altura del debate?
Los asambleístas legislaron sobre un tema que no conocen, que no asumen, en la cuestión legal o humanitaria, ni social, peor biológica. No tuvieron una comprensión que vaya más allá de sus privilegios morales y religiosos. No logran ver más allá de sus límites.

Entonces, ¿cuál es el rol de la academia en estas situaciones?
Siempre hay organizaciones que se están conformando desde la sociedad civil para generar políticas públicas, y luego plantearlas ante los gobiernos locales o el nacional, y es porque hay un trabajo intelectual por detrás. Hay un trabajo de capacitación y de formación, porque el feminismo es una corriente de pensamiento que viene desde la academia. La academia, es verdad, no ha hecho suficiente, pero es el trabajo que se ha venido haciendo. Las cosas han cambiado, se abren nuevos espacios. La decisión adoptada por la Corte Constitucional es digna de felicitar, es muy grande, entienden a qué o a quiénes se está poniendo en riesgo.

¿La sociedad está lista para la aprobación de un proyecto de ley de estas características?
Ésta es una cuestión que choca contra la moral, contra una sociedad que no ha estado acostumbrada a verificar y visibilizar estos temas. En inicio, aceptar estos cambios le va a parecer duro, pero, como todo en el mundo: cada avance ha sido un choque, y es necesario. La academia ha estado allí. Hace falta feminizar la academia, la política, la comunicación, etcétera, para que estos temas se tomen más en cuenta.

Díganos, ¿qué engloba a lo femenino?
Simone de Beauvoir mencionaba que “no se nace mujer, se llega a serlo”. Ahora hemos tenido un proceso de resignifcar lo femenino, porque antes quizá lo femenino se concentraba en lo débil, lo pasivo, lo maternal, etc., y estos estereotipos se han ido reproduciendo desde nuestros hogares. Pero, para nuestra generación, hablar de lo femenino ya tiene otro sentido: empoderarnos, luchar, ganar espacios y equidad. Son visiones que, igual, con el paso del tiempo, las nuevas generaciones la cambiarán, es decir, le darán otro sentido al lenguaje.

¿Cuáles cree que son los puntos más polémicos de este documento?
El uso simbólico del lenguaje al cambiar el nombre del proyecto de ley. Anteriormente ni se mencionaba la palabra aborto, mencionaba a “la interrupción del embarazo en casos de violación”. Al analizarlo como sociedad y escuchar una palabra tan fuerte como “aborto”, el pensamiento lo configura como si el sinónimo fuera matar. Pero no tomamos esta palabra tan fuerte de la misma forma que es “violación”. El presidente habla desde una arbitrariedad que llega a ser insultante. No toma en cuenta a la ruralidad, a las distintas clases sociales, no toma en cuenta que está hablando de niñas que, por los estudios, por las investigaciones realizadas, son violadas por sus padres, por sus tíos, hermanos… su círculo más cercano.

Para finalizar, ¿qué cree que ocurra con el proyecto de ley citado?
En el Legislativo, las compañeras realizarán un trabajo interno en sus bancadas. Al menos, se espera que los votos se mantengan, ahora tienen que conseguir veinte votos más para que se desestime el veto, y pase el texto íntegro. Los asambleístas deben entender que no están debatiendo sus posiciones morales o religiosas, sino la vida de las niñas, las adolescentes y las mujeres.

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