CRÓNICAÚLTIMA HORA

Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad

Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad. Y no solo eso, la enterró como advertencia a quienes quieran hacer de las suyas allí

Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad
En la misma noche en que la encontraron la quemaron

La inseguridad dejó de respetar caminos conocidos y comenzó a caminar entre potreros fríos, donde la confianza campesina era refugio antiguo frente a la noche silenciosa.

En la provincia de Chimborazo, el delito aprendió a esconderse tras la neblina, avanzando despacio por senderos rurales donde antes solo transitaban ganado, semillas, trabajo y esperanza.

La oscuridad y el cansancio del jornal diario terminaron siendo cómplices involuntarios de quienes acechan, esperando descuidos para quebrar la paz que sostiene la economía familiar campesina.

Cantones como Guamote, Alausí, Guano, Pallatanga y Colta cargan historias recientes de abigeato, robos silenciosos que vacían corrales y apagan madrugadas.

Cada animal perdido representa meses de sacrificio, deudas pendientes y mesas vacías, heridas invisibles que no aparecen en estadísticas oficiales pero pesan sobre comunidades enteras.

Esta semana, el campo volvió a estremecerse ante movimientos sospechosos, vehículos extraños y huellas ajenas marcando tierra húmeda donde la vigilancia comunitaria decidió no retroceder.

El temor acumulado se convirtió en decisión colectiva, cuando vecinos acordaron responder unidos ante cualquier señal de amenaza que pusiera en riesgo su patrimonio y dignidad.

Así nació un acto extremo, simbólico y controversial, que marcaría un antes y después en la memoria de la parroquia rural más inquieta del cantón.

Parroquia de Riobamba quemó carro en rechazo a la inseguridad

En la productiva parroquia Punín, perteneciente a Riobamba, comuneros detectaron una camioneta realizando maniobras inusuales cerca de zonas donde recientemente desaparecieron reses.

La sospecha se expandió rápido entre radios comunitarias, silbidos y llamados urgentes que convocaron a decenas de habitantes decididos a impedir otro golpe delictivo.

Rodearon el vehículo, bloquearon salidas y retuvieron a sus ocupantes mientras verificaban antecedentes y consultaban alertas previas sobre robos de ganado en sectores vecinos.

Sin esperar refuerzos estatales, la multitud resolvió aplicar un castigo ejemplificador que representara cansancio acumulado frente a promesas de seguridad que nunca llegaron completas.

La decisión fue radical: la quema de camioneta en Punín como advertencia visible para cualquiera que intentara delinquir bajo la sombra protectora del anonimato rural.

Luego, los restos calcinados fueron enterrados en el ingreso parroquial, convertidos en frontera simbólica entre territorio defendido y amenaza expulsada por voluntad colectiva.

El acto recorrió redes sociales y medios locales, generando debate sobre justicia comunitaria, límites legales y abandono histórico de zonas rurales ante delitos reiterados.

Organismos internacionales advierten que la violencia preventiva puede escalar conflictos, como señalan análisis de Naciones Unidas sobre seguridad comunitaria sostenible.

Habitantes de Punín están hartos de los enemigos de la sociedad

Las comunidades no celebraron destrucción material, sino la sensación breve de recuperar control frente a delincuentes móviles que cruzan provincias aprovechando distancias y vacíos institucionales.

El mensaje fue claro: ningún vehículo extraño circulará impune cuando existan antecedentes recientes de abigeato y denuncias ignoradas por canales formales de respuesta tardía.

El hecho también reabrió discusiones sobre coordinación entre ciudadanía y autoridades para enfrentar el delito.

Entre temor y orgullo, los habitantes reafirmaron que protegerán ganado, tierra y familia, incluso si eso implica decisiones duras nacidas del abandono prolongado.

Desde los 4 puntos cardinales surgió una consigna repetida como juramento colectivo frente al miedo que durante años caminó libre por cerros y quebradas.

«Delincuente atrapado será quemado”, al respecto publicó Fernando Guamán Gualli, presidente de la Comich, en su página de Facebook.

La frase, difundida por su dirigente en redes sociales, condensó la ira acumulada de pueblos que sienten la ley distante mientras el delito aprende rutas nuevas.

Hoy, la imagen enterrada de aquel vehículo recuerda que la Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad para decir basta a la noche interminable.

Respuestas a tus dudas

  • ¿Por qué ocurrió este hecho?
    Porque la Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad tras sospechas de abigeato, buscando advertir delincuentes y proteger ganado comunitario ante reiterados robos rurales.
  • ¿Dónde sucedió la quema del vehículo?
    El hecho sucedió en Punín, donde la quema de camioneta en Punín marcó un límite territorial frente a extraños vinculados presuntamente con delitos de abigeato.
  • ¿Qué delito originó la reacción comunitaria?
    La reacción nació por repetidos casos de abigeato en Riobamba, impulsando a vecinos a actuar cuando detectaron movimientos sospechosos previos al robo de ganado organizado.
  • ¿Fue una decisión individual o colectiva?
    Sí, la comunidad organizada decidió que la Parroquia de Riobamba quemó carro contra la inseguridad como símbolo colectivo de defensa ante amenazas constantes rurales persistentes.
  • ¿Qué mensaje dejó la acción en la zona?
    Que la quema de camioneta en Punín advierte tolerancia cero al delito rural y exige mayor presencia estatal preventiva en caminos apartados de Riobamba profundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba