Dr. Roberto Rodríguez Saltos. en Pandeocracia y sus consecuencias https://coronavirusecuador.com/

Hoy, que estamos viviendo una tragedia mundial sin precedentes, en nuestro país ha dejado al descubierto grandes falencias que tenemos en prevención, curación y para la muerte sorpresiva de la mayoría de nuestra sociedad; hay esfuerzos significativos que debemos aplaudir de muchos héroes anónimos, quienes, por su trabajo incansable, perdieron hasta la vida, por ello aquí explico la Pandeocracia y sus consecuencias.

Esto pasará, pero tenemos otra peste cancerosa, purulenta que en el Ecuador está durando siglos: la pandeocracia, múltiples opiniones al respecto, quejas permanentes; recuerdo desde que era niño, más parece que estamos en el Muro de Lamentaciones, es momento de realizar propuestas concretas para arrancar de raíz este mal.

¿Cuál es la desesperación de ciertos grupos políticos, que ya están en campaña, llenos de odio, acusaciones mutuas?, ¡Basta! Es hora de pensar que el único objetivo debe ser salvar la vida de nuestra población. En este momento de monstruosa pesadilla, que parece una distopía de ciencia ficción, donde una peste silenciosa está al acecho de cualquier persona, y cuando se cansa la mata.

Los recursos del Estado ecuatoriano deben optimizarse sino se maneja como uan Pandeocracia y sus consecuencias; si a esta crisis le sumamos que el precio del petróleo está en el nivel más bajo de nuestra historia, la crisis es total, porque no hemos presentado otra alternativa económica vivencial y seguimos dependiendo de un modelo económico basado en el “oro negro”; es hora de impulsar un modelo económico diferente, sustentado en la amplia gama de posibilidades que tiene el Ecuador.

El dinero destinado a las próximas elecciones debe emplearse en salvar lo más valioso que tenemos, nuestro elemento humano, eliminando los 256 partidos y grupos políticos de “líderes” llenos de soberbia, salvo honrosas excepciones, con títulos de dudosa procedencia, que como decía un querido amigo mío, lideran a “taxipartidos”, porque sus integrantes apenas caben en un taxi; en Ecuador deben quedar máximo cuatro partidos, con propuestas claras en lo social, económico y político.

El aparato estatal tiene que dejar de ser un botín político como alegremente ha sido, con una serie de ministerios, asesorías, grupos de iluminados y “científicos”, aunque en su vida no han aportado a la ciencia, porque no han escrito ni siquiera una recitación.

La Asamblea Nacional debe tener un asambleísta por provincia, y en las más numerosas dos asambleístas; que tengan títulos de cuarto nivel; el mejor ejemplo de ello es Italia, que eliminó 230 diputados y 115 senadores para las próximas elecciones; cada asambleísta debe tener solo un asesor, con título también de cuarto nivel; para que no suceda cómo se conoció en la denuncia nacional que circuló en meses pasados, donde una asambleísta tenía de asesora a su empleada doméstica, a quien le pagaba 500 dólares y el resto iba a sus bolsillos.

La justicia tiene que ser imparcial del poder ejecutivo, las propiedades y bienes de los corruptos denunciados, deben ser confiscados inmediatamente y si después de cumplir su pena, estos delincuentes no devuelven el dinero mal habido, se queden en la cárcel hasta que lo hagan; porque no es posible que se hayan feriado en farras permanentes de cantantes frustrados, rodeados de corifeos, serviles y delincuentes con quienes despilfarraron millones de dólares; entre otras cosas, dejando en acefalía al Seguro Social y a 340.000 jubilados que entregaron su existencia para el desarrollo del país.

Para qué tantos gobiernos parroquiales, vocales y su grupo administrativo, si tenemos jefaturas políticas, comisarías, tenencias políticas que hacían el mismo trabajo. Igualmente, quienes hayan sido presidentes, asambleístas, gobernadores, alcaldes, lo sean por una sola vez, porque nadie es imprescindible; desaparecer las 46 instituciones de pipones que conocemos, es hora de reducir el tamaño del Estado con tanto organismo inservible; que las Fuerzas Armadas guíen esta guerra, para la cual están preparados, en coordinación con los COE’s provinciales y demás instituciones que son parte de esta lucha, que es de todos.

Debe apoyarse a los pequeños negocios individuales y colectivos con un mínimo interés, para que salgan adelante y vivan con dignidad, que se acabe tanto impuesto y trabas a los empresarios nacionales y extranjeros, darles seguridad jurídica para que inviertan en el país y generen puestos de trabajo, que tanto necesitamos.

También es hora de regresar a la tierra con agricultura orgánica, evitando tantos fungicidas, insecticidas, plaguicidas, que envenenan la tierra, ya que a través de los alimentos que ingerimos, estamos muriendo lentamente con cáncer, La crisis no debe pagar la mayoría de nuestro pueblo, sino el pequeño grupo de grandes empresarios que han obtenido fabulosas ganancias.

Se qué la mayoría de lectores coincidirá con estas inquietudes y repito para nuestra gente, desde este prestigioso medio de comunicación ¡las elecciones en el Ecuador deben suspenderse!, no bajamos los brazos, vamos a vencer. ¡Viva el Ecuador!.

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