Aunque cueste descubrirlas, crisis como las que está viviendo el mundo por la propagación del covid-19, en medio del dolor de las familias, pueden generar también oportunidades. De hecho, los expertos han señalado que después de catástrofes o de momentos difíciles como las guerras, el ser humano ha podido sobreponerse y buscar mejores condiciones de vida. Por lo pronto, el aislamiento que viven las sociedades locales puede ser utilizado para empezar a visualizar un mundo mejor y más equitativo. Se puede aprovechar esta oportunidad para fomentar una cultura de orden; vemos ejemplos de otros territorios, donde se ha delimitado con precisión los espacios de comercialización e incluso el distanciamiento que debe permanecer entre individuos para respetar las recomendaciones para evitar el contagio. Se puede empezar a esbozar cambios necesarios en las mallas curriculares, debatir qué materias deben fortalecerse, cuáles deben integrarse ante los cambios que se vislumbran; necesariamente se deben plantear transformaciones en la planificación de las distintos provincias, de los cantones y de las parroquias. También se tendría que pensar en fortalecer las políticas culturales para motivar a los creadores y gestores ante la evidencia que, así como el personal de salud y los agricultores, han servido para mantener con vida y estabilidad emocional a las familias. La cuarentena provocada por el virus ha visibilizado a los sectores más vulnerables y con los cuales habría que trabajarse para darles oportunidades. Se tiene que reflexionar también sobre la necesidad de una verdadera política de generación de empleos.

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