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NACIONAL

Intervención de EE.UU en Venezuela y nuevo tablero político de América Latina

La intervención de Estados Unidos en Venezuela redefine el tablero político de América Latina. Análisis de Francisco Guerrero sobre soberanía.

Intervención de EE.UU en Venezuela y nuevo tablero político de América Latina
Intervención de EE.UU en Venezuela y nuevo tablero político de América Latina

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La intervención de Estados Unidos en Venezuela no puede entenderse como un hecho aislado ni exclusivamente vinculado a la figura de Nicolás Maduro.

Se trata, en realidad, de una reconfiguración profunda del tablero político latinoamericano, impulsada por una nueva postura estratégica de Washington que busca recuperar y reforzar su hegemonía en el hemisferio occidental.

Como advierte el analista de relaciones internacionales Francisco Guerrero, “cualquier decisión que tome una potencia siempre cambia el tablero político, justamente por el tema de las influencias”.

En este contexto, América Latina enfrenta uno de sus mayores desafíos geopolíticos en décadas: redefinir su relación con Estados Unidos sin sacrificar soberanía, estabilidad regional ni objetivos comunes de largo plazo.

Estados Unidos y el regreso de una lógica hegemónica en la región

Desde la llegada de Donald Trump al poder, Estados Unidos ha dejado claro que su política exterior hacia América Latina se basa en una presencia más directa, coercitiva y menos tolerante con las ambigüedades.

Esta postura recuerda a la histórica Doctrina Monroe del siglo XIX, que defendía la idea de “América para los americanos”.

“Trump ha avisado de muchísimas formas, incluso violentas, que el interés de Estados Unidos es tener un control mucho más marcado del hemisferio occidental”, señala Guerrero.

No se trata solo de Venezuela, sino de una estrategia regional destinada a impedir que otros actores globales —como China o Rusia— amplíen su influencia en el continente.

Esta lógica implica que Washington ya no acepta zonas grises ni posturas intermedias: los países deberán alinearse o asumir las consecuencias.

Venezuela: intervención no significa solución estructural

Uno de los errores más frecuentes en el debate público es asumir que una intervención externa garantiza automáticamente mejores condiciones políticas, económicas y sociales. Guerrero es enfático en advertir que esta visión es simplista y peligrosa.

“No siempre una intervención quiere decir mejores condiciones. Hay muchos casos en la historia donde lo que parecía la cura terminó siendo parte de la enfermedad”, explica.

El problema venezolano, sostiene, no se limita a la figura de Maduro, sino a una red mucho más profunda de corrupción, narcotráfico y desigualdad estructural. El narcotráfico, en particular, no desaparece con la captura o salida de un líder político.

“Pensar que sacando a Maduro se acaba el narcotráfico es una mentira. Las redes son enormes y están conectadas a estructuras regionales de desigualdad”, afirma.

Sin cambios estructurales en educación, salud, instituciones y reducción de desigualdad, el país corre el riesgo de simplemente cambiar de dictador sin cambiar el sistema.

El impacto regional: presión, polarización y riesgo de conflicto

La intervención en Venezuela tiene efectos que trascienden sus fronteras. América Latina, históricamente una región con pocos conflictos armados entre Estados, podría ver amenazada esa relativa estabilidad.

Estados Unidos ya no quiere países que cooperen en unas cosas y en otras no. Quiere alineamientos claros: amigos o enemigos”, advierte Guerrero.

Este escenario genera presión directa sobre los gobiernos latinoamericanos y aumenta el riesgo de confrontaciones políticas, diplomáticas e incluso militares, algo que podría desviar a la región de sus prioridades fundamentales.

“Si América Latina entra en conflictos entre Estados, dejaremos de hablar de democracia, educación o seguridad, y pasaremos simplemente a sobrevivir”, señala.

Ecuador y su alineamiento con Estados Unidos: oportunidades y límites

En el caso ecuatoriano, la coyuntura es especialmente delicada. Como país pequeño, Ecuador no define las reglas del sistema internacional, sino que debe adaptarse a ellas. Además, su política exterior está fuertemente influenciada por el carácter hiperpresidencialista del sistema político.

“La política exterior del Ecuador depende muchísimo de la persona que está en la cabeza. Hoy, esa postura la define Daniel Noboa”, explica Guerrero.

La actual estrategia del gobierno se basa en la apertura comercial, la atracción de inversión extranjera y una cooperación más estrecha con Estados Unidos. Esto implica, previsiblemente, un mayor alineamiento político y estratégico con Washington.

Sin embargo, el analista subraya que el problema no es la cooperación en sí.

“La cooperación con Estados Unidos no es mala. El tema es cuánta soberanía estamos dispuestos a ceder en ese juego”, advierte.

Soberanía, cooperación y el interés supranacional latinoamericano

El punto central del debate no es si América Latina debe cooperar con Estados Unidos, sino cómo hacerlo sin perder capacidad de decisión. Para Guerrero, ceder soberanía implica renunciar a objetivos nacionales y regionales de largo plazo.

“Siempre que un país pierde poder de decisión, sus objetivos nacionales terminan truncados por influencias externas”, señala.

Además, existe un interés supranacional que debería unir a todos los países latinoamericanos, más allá de ideologías: evitar conflictos entre Estados de la región y preservar la paz.

“Como América Latina no deberíamos permitir que otro Estado dicte cómo se debe gobernar la región, ni que se ponga en riesgo la paz que tanto ha costado conseguir”, enfatiza.

Preguntas frecuentes sobre la intervención de EE.UU

¿Por qué la intervención de Estados Unidos en Venezuela afecta a toda América Latina?

Porque implica un cambio en la estrategia de Washington hacia el hemisferio occidental, presionando a los países a alinearse y poniendo en riesgo la estabilidad regional.

¿La salida de Maduro garantiza una mejora en Venezuela?

No necesariamente. Según Francisco Guerrero, sin cambios estructurales en desigualdad, instituciones y corrupción, la crisis puede continuar o incluso empeorar.

¿Es negativa la cooperación entre Ecuador y Estados Unidos?

No. El problema no es la cooperación, sino la posible cesión de soberanía y pérdida de poder de decisión nacional.

¿Qué debería priorizar América Latina ante este escenario?

Evitar conflictos entre Estados, mantener la paz regional y defender objetivos supranacionales por encima de presiones externas.

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