Independiente del Valle: riobambeña formará parte del equipo
Con 9 años, la riobambeña Luciana Salazar llamó la atención de Independiente del Valle tras destacar como delantera en campeonatos infantiles.

La pasión por el fútbol comenzó muy temprano para Luciana Salazar Moreno.
Con apenas nueve años, la niña riobambeña ya ha demostrado un talento que la llevó a llamar la atención del club ecuatoriano Independiente del Valle, institución que inició un proceso de seguimiento para que en el futuro pueda integrarse a sus formativas femeninas, conocidas como Dragonas Independiente del Valle.
Trayectoria de Luciana Salazar
Luciana recuerda que su historia con el balón comenzó cuando tenía apenas cuatro años.
Su padre fue quien la animó a jugar y le enseñó los primeros movimientos en una cancha de cemento en el centro de Pallatanga, donde poco a poco nació su amor por el deporte.
“Mi papá me ha enseñado en una cancha de fútbol de cemento y ahí me gustó aprender”, cuenta la niña, quien desde entonces no ha dejado de jugar.
Hoy se desempeña como delantera y asegura que una de las cosas que más disfruta es marcar goles, lo que la llevó a ganarse el apodo de ‘La Niña Messi’.
Su constancia y participación en diferentes campeonatos infantiles han dado resultados.
Según su familia, Luciana suma hasta ahora 197 goles en distintos torneos y partidos. “Me gusta hacer muchos goles”, comenta con una sonrisa, recordando partidos en los que sus anotaciones ayudaron a su equipo a quedarse con campeonatos.
Riobambeña llamó la atención de Independiente
El talento de la pequeña también comenzó a verse fuera de la cancha. Su padre, Gabriel Salazar, empezó a compartir en redes sociales videos de sus jugadas y goles.
Ese material fue observado por personal de captación de IDV, que posteriormente acudió a verla jugar en persona.
“Vieron los videos y después vinieron a verla personalmente cómo juega”, explica su padre. Tras esa observación, la familia visitó el complejo del club para formalizar el proceso de seguimiento deportivo.
Por ahora, Luciana continuará viviendo con su familia y entrenando mientras recibe acompañamiento del club durante aproximadamente dos años.
“Nos han dicho que estos años son para que disfrute, que siga jugando y siendo niña”, señala Gabriel Salazar.
Aunque todavía falta tiempo para que dé el siguiente paso en su formación, Luciana ya piensa en el futuro con ilusión. “Siento felicidad por mis papás que me enseñaron a jugar fútbol”, dice.

Mientras tanto, la pequeña delantera seguirá haciendo lo que más le gusta: jugar, aprender y perseguir su sueño con cada gol que marca en la cancha.
