Sócrates
Sócrates es uno de los pensadores más famosos de la historia de la humanidad. Es considerado el padre de la filosofía, recordado como el hombre que hacía preguntas incómodas y obligaba a quienes lo rodeaban a pensar más profundamente.
Ahora viene la parte sorprendente, no lo van a creer. Sócrates no confiaba en la democracia. De hecho, creía que era una de las formas más rápidas en que una sociedad puede destruirse a sí misma.
Por qué pensaba así? especialmente considerando que Atenas era la cuna de la democracia.
Para entenderlo, hay que regresar a la antigua Atenas. Allí, los ciudadanos votaban directamente, grandes multitudes se reunían para tomar decisiones importantes sobre la guerra, las leyes y el liderazgo. En apariencia esto era libertad, parecía el sistema más justo posible.
Pero Sócrates veía en ello una debilidad fatal.
El creía que la democracia otorga el mismo poder tanto a personas informadas como a aquellas que no tienen idea de lo que están decidiendo. Pensaba que una sociedad no puede sobrevivir si las decisiones importantes son tomadas por quienes no comprenden sus consecuencias.
Lo explicaba con un ejemplo sencillo, si estuvieras enfermo, votarías para elegir a tu médico? Dejarías que una multitud decidiera quién te va intervenir?
Claro que no. Elegirías al más capacitado, porque tu vida depende de su conocimiento.
Entonces Sócrates planteaba una de sus preguntas más inquietantes, si confiamos en expertos para la medicina, por qué no confiamos en expertos para la política?
Por qué dejamos que una multitud decida quién gobierna un país, incluso si muchos no entienden nada de guerra, economía, leyes o liderazgo?
Para Sócrates, eso no era liderazgo, era apostar al azar.
También sostenía que la democracia convierte el liderazgo en un concurso de popularidad. No siempre gana el más sabio ni el más preparado, sino quien sabe entretener, manipular emociones y decirle a la gente lo que quiere escuchar. En ese sentido, la democracia premia al mejor vendedor, no al mejor líder.
Además, veía otra debilidad grave, la democracia tiende a crear división. Diferentes grupos desean cosas distintas, compiten por el poder y la sociedad se vuelve ruidosa e inestable. Con el tiempo, las personas se cansan del conflicto constante.
Y cuando ese cansancio llega, algo cambia, la gente deja de priorizar la libertad y comienza a desear orden. Empieza a buscar a alguien que tome el control y «arregle todo».
Ahí, según Sócrates, la democracia termina.
El creía que la democracia puede conducir a la tiranía. Cuando una sociedad se vuelve caótica, surge un líder fuerte que promete orden, seguridad, castigo para los enemigos y grandeza para el país. Poco a poco, las mismas personas que celebraban la democracia comienzan a apoyar una dictadura.
Y lo más impactante es que Sócrates no hablaba solo en teoría, lo vivió.
Fue juzgado por un jurado compuesto por ciudadanos comunes. No eran filósofos, ni jueces expertos, ni personas especialmente preparadas, eran simplemente una multitud. Y esa multitud votó para condenarlo a muerte.
Al final, la democracia confirmó su punto de la forma más brutal.
Sócrates no odiaba la libertad. Lo que rechazaba era la idea de que la verdad pueda decidirse por mayoría. Creía que el liderazgo no debería ser algo que se elige como a un cantante en un concurso de talento.
Porque cuando una sociedad entrega el poder a la ignorancia, tarde o temprano, esa ignorancia termina destruyéndola, CUALQUIER SIMILITUD con algunos casos actuales es mera coincidencia o talves no.
