COLUMNISTAS

POR TIEMPOS MEJORES

Ecuador atraviesa por uno de los momentos más complejos de su historia marcado por la crisis económica, social, institucional y de seguridad, que se ha venido gestando como resultado de la falta de decisiones, atrapados en las urgencias.

Mientras la percepción de la población es de cansancio, desconfianza y de temor, sintiendo que la crisis ya no es excepcional y se está convirtiendo en una condición permanente en la vida cotidiana. Mientras tanto, quienes ejercen la autoridad y les corresponde tomar las decisiones, están distantes e incapaces de ofrecer soluciones reales, el Estado llega tarde o nunca llega, las promesas se repiten sin resultados visibles.

En las actuales condiciones, el país necesita que las autoridades asuman la responsabilidad de gobernar con la práctica de un liderazgo firme, marcando con claridad el rumbo que tomaremos. No se trata de administrar las urgencias, es necesario tomar decisiones coherentes, éticas,  con una visión de largo plazo priorizando el interés colectivo sobre el cálculo político.

Al iniciar un nuevo año “ojalá vengan tiempos mejores”, que sea una expresión de esperanza colectiva para creer en un futuro distinto, sabiendo que la salida a la crisis no es inmediata ni sencilla, pero es posible en la medida que se creen los puentes para consensuar un proyecto de país. Veamos el 2026 como una oportunidad real que implica asumir los errores para rectificarlos desde una responsabilidad compartida.

Que los momentos difíciles no nos haga olvidar la capacidad que tenemos para salir adelante, que los tiempos duros no definan nuestro destino, que no se apague la confianza en que los cambios son posibles. Ojalá vengan nuevos tiempos y que cuando lleguen, nos encuentren de pie, con fe y con la certeza de que no todo está perdido.

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