OPOSICIÓN EN LA MIRA
Mal que les pese a muchas autoridades locales, el tiempo de su cambio, se vence. El resultado, a ojo de pájaro, es lamentable. En la mayoría de las circunscripciones territoriales, los ciudadanos nos equivocamos garrafalmente. No hay obras, no hay atención, no hay servicio decente. La calidad de vida de la ciudadanía ha caído desastrosamente y no se ve remedio.
Los pliegos del plan de trabajo son papel mojado en el feudo de Atamaint, donde se procesa a la velocidad del rayo, las denuncias contra la oposición o de aquellos que no son amigos de un cierto denunciólogo, que va por el territorio patrio, escarbando minucias de ciertos alcaldes en la mira; pero las demás promesas y ofertas, ahí fenecen.
Pero para mayor seguridad para las próximas elecciones, suspenden de una vez a la oposición. Nada democrático, pero a estas alturas del siglo del neofascismo, ya no es novedad. En la cruzada sin remilgos de naturalizar las desigualdades, la inequidad y el dominio e irrespeto del más fuerte, se ha vuelto regla el principio maquiavélico del fin que justifica los medios. Pintan un porvenir de millones arrastrando las piedras para construir las pirámides de los faraones, y que, contentos, al finalizar agradecen, que hay agua y cebollas.
Los que osan imaginar otro horizonte, están en la mira. Desde hace rato se sentencia a varios y, últimamente, al alcalde de Guayaquil, posible presidenciable, se le lleva preventivamente a la peor prisión del país. Amedrentamiento ejemplar, supongo, en la pedagogía del miedo. Por otro flanco, sutilmente se encontró una mayoría, constituida por propios y también por conversos pachakutik y otros, entre los que cuentan incluso gente de la revolución ciudadana, que están arrojando leyes para carcomer los flujos presupuestarios de los gobiernos locales, de modo que dependan de la mendicidad al gobierno central.
Finalmente, para colofón y asegurar los resultados, el Contencioso Electoral encontró un poderoso candado, suspendiendo la participación electoral de la oposición. ¿Serán estrategias emblemáticas de la iniciativa de Trump, «Escudo de las Américas»? Parece. Pero una cosa es tener algo en la mira y otra distinta que no falle el tiro. O que los votantes no nos volvamos a equivocar.
