LAS LEYES
“Una infracción grave de los mandamientos de Dios o de la Iglesia, un escándalo público sumía a García Moreno en profunda tristeza; un día que se le refería un caso de inmoralidad notoria exclamó ‘Esto es para mí mucho peor que las erupciones del Cotopaxi’ ”
El librito “Instrucción Moral y Cívica” de G. M. Bruño, parte de las publicaciones educativas de los Hermanos Cristianos del siglo pasado, instría como debía practicarse la moral y las buenas costumbres y tradiciones de ese entonces.
Revisemos como se trataba a la moral en las primeras décadas del siglo XX.
“La ley divina es la que dimana directamente de Dios. Según los casos, se llama ley eterna, ley natural o ley positiva.
Ley eterna es el orden concebido y querido por Dios. A esta ley están sometidas todas las criaturas: racionales e irracionales
Ley natural es la ley eterna impresa en la criatura racional. Esta ley es universal, inmutable y absoluta.
Toda ley moral debe reducirse a este precepto fundamental: Haz el bien y evita el mal.
Ley humana es la regla promulgada, ora por la autoridad eclesiástica, ora por la autoridad civil.
Ley eclesiástica es la que dicta la Iglesia para el bien espiritual de los fieles.
Ley civil es la que establece el gobierno para el bien temporal de la sociedad
Sujeto de la Ley Moral: El sujeto de ley moral es la persona que debe cumplir las obligaciones que aquella impone. Por persona se entiende al ser inteligente y libre.
La persona se distingue por tres características, a saber: por la inteligencia, por la conciencia y por la libertad”.
