La pandemia de la soledad
Como consecuencia de una era en la que se ha vuelto más difícil vincularse la pandemia de la soledad ha llegado para quedarse, en apenas 10 años la tasa de personas que viven solas ha aumentado en 5 puntos en Ecuador, a la par que los matrimonios han disminuido de 73 mil en 2011 a 50 mil en 2025, lo que significa una caída de más del 35%, pese a que la población del país aumentó en más de 3 millones en el mismo periodo, sumado a que los divorcios por el contrario aumentaron, llegando el año pasado a producirse un divorcio por cada dos matrimonios.
Es decir cada vez la idea del matrimonio se sostiene menos en la sociedad, esto sin duda se debe a que el aguante estuvo cargado en las mujeres y eso es cierto, no solo económicamente porque en apenas 10 años tampoco es tan creíble que solo se deba a una cuestión material, sino también al cuidado más personal de sus relaciones, los límites y la terapia como acompañamiento que han dado más libertad e independencia en sus decisiones y los hombres, no hemos sabido sostener vínculos de formas más sanas que las que sostuvieron nuestros padres o abuelos a quienes se les condescendió prácticamente todo pero, negar que hemos pasado a la orilla contraria no es honesto.
Hemos convertido las experiencias amorosas en expectativas irreales, esperamos relaciones que nos provean paz constante, en las que a la menor incomodidad o diferencia pones límites imaginarios que son en realidad fronteras entre mi vulnerabilidad y el otro, cubriéndonos con la terminología psicológica de TikTok creemos que los matrimonios solo se sostienen sobre la paz y el amor perpetuo, cuando la incomodidad.
El tedio y el aburrimiento son elementos que aparecen en cualquier relación con ánimo de permanecer juntos toda la vida. La cuestión termina siendo social, mientras la pandemia de la soledad masculina avanza y se convierte en terreno fértil para los fascismos, por eso por ejemplo el auge de gurús como el Temach, la sociedad se queda sin su núcleo: la familia como reproducción de valores, como espacio de cuidados y como reemplazo a las tareas que el Estado no avanza a cubrir. ¿Y la pregunta es quién reproducirá todas relaciones sociales ahora? ¿La IA?
