¡LA CORRUPCIÓN MATA!
Amigas/os, estarán de acuerdo conmigo que la corrupción mata porque ataca a los más desfavorecidos y porque alimenta la pobreza. Por ello, es urgente afrontarla y superarla, desarrollando acciones simples y a la vez potentes, tales como asegurar que en nuestro país, las escuelas, los colegios y la academia debatan los casos de corrupción en las aulas, para que sea parte de nuestro pensar y actuar la praxis de una cultura de la ética cotidiana.
Pues es justo y necesario inculcar en los alumnos sobre la ética de la política, sobre la transparencia de la acción pública, sobre la honestidad del servidor público y privado; sobre los valores de la honestidad y de la verdad que son reconocidos en la sociedad, por considerarse moralmente superiores; sobre la vergüenza de hacer uso privado de los bienes colectivos, de los otros, y casi siempre de los empobrecidos.
Parece ser que en esta sociedad postmoderna, el concepto de pecado dejó de ser la norma de la moral social. Por ello, urge cultivar la ética como orientadora del comportamiento. Creo que aquí y ahora es imprescindible inculcar y desarrollar en las/os niños y jóvenes, la dignidad humana que es creadora, la autoestima de un verdadero ser humano, es decir, la honestidad, la verdad y la defensa a la Vida y a todas las vidas. A mi entender, así contribuiríamos a preservar el la Vida, la biodiversidad; el patrimonio comunitario, público y privado.
Definitivamente hay que despertar conciencias, hay que cambiar los referentes que tienen la niñez y la juventud. Este despertar debe ser cotidiano y debe darse en todo lugar y en toda ocasión. Por ello, no podemos desperdiciar oportunidades. Hoy que el mismo presidente de la República ha dicho públicamente que se va a realizar una cirugía mayor a la corrupción, desde todos los sectores debemos coadyuvar apara que este lacra sea develada y sancionada en todo el territorio nacional.
En un estado de corrupción en el que vivimos, hoy las/os ecuatorianos debemos sacarnos de la mente y de nuestro común decir que como el dinero y la cosa pública es de todos, no es de nadie. Debemos aceptar que al defender lo público, estamos defendiendo la propiedad de todos. Así, con esta defensa pediremos que la justicia vaya detrás de los ladrones y de sus compinches.
La politiquería en el Ecuador siempre se alimentó del dinero de la corrupción y de los corruptos. Dejo en claro, que he dicho y diré “politiquería” y no política, porque ésta, en su esencia es el arte de gobernar para el bien común y para la sustentabilidad y por tanto, debe ser honrada por todas/os. Y hay que permanentemente diferenciar, porque simplemente, si hubieron, si hay y -seguro- habrán políticos íntegros, que tienen vergüenza en la cara y sinceridad en el bolsillo, que han hecho de su gestión una prolongación de la vida de su hogar en el que vivenciaron y forjaron valores de honestidad y verdad.
Por ahora y como resultado de la gestión de las/os politiqueros, la gente es escéptica en cuanto a la ética de líderes y lideresas de diferentes vertientes y corrientes políticas, culturales y religiosas. Por ello, es necesario construir en la institucionalidad mecanismos que contengan y repriman a quien se sienta tentado a corromper o a ser corrompido.
La carne es débil, dice el Evangelio. Las instituciones deben ser suficientemente fuertes, las investigaciones rigurosas y sin odios; y, los castigos severos. La impunidad hace al delincuente, y en el caso de muchos cargos públicos por designación o por elección, a ésta se le añade la inmunidad, es decir, las dos condiciones básicas para que se entrone y se perennice la corrupción que mata.
