LA CODICIA COMO VIRTUD
Estoy seguro que si usted lee con atención estas líneas le pueden ser de mucha utilidad.
“ …Al brillar un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos: ¡tan corto es el vivir! / La gloria y el amor tras que corremos sombras de un sueño son que perseguimos: ¡despertar es morir!…” Rima LXIX Gustavo Adolfo Bécquer.
Siempre me ha impresionado la rima 69 transcrita, pero para ser sincero, con cada año que pasa me conmueve más y es porque cada año cumplido es un año menos.
Parece que fue ayer cuando caminaba hacia el colegio o cruzaba las aulas universitarias, en fin, cada uno tendrá sus propias sensaciones del vuelo del tiempo, pero todos estamos conscientes de que los días se escurren como agua entre las manos.
Por eso, es necesario, útil y virtuoso ser codicioso con el tiempo.
La avaricia con el tiempo comienza por valorarlo como uno de los más preciosos y perecibles de los bienes que tenemos, hecho lo cual es necesario distribuirlo sabiamente estableciendo prioridades y eliminando despilfarros.
Queda claro que invertir el tiempo en las cosas verdaderamente importantes es lo correcto, por eso es necesario reflexionar sobre cuáles son nuestras genuinas prioridades y darles a ellas el tiempo necesario. Invertido el tiempo en esas prioridades por fuerza los desperdicios desaparecen.
Establecer prioridades, detectar las fugas perniciosas y determinarse a aprovechar bien el tiempo es una de las mejores inversiones que se pueden hacer en la vida.
Ejemplos de prioridades pueden ser Dios, la familia, el estudio, el trabajo, el deporte, la lectura, la solidaridad social; y, evidentes fugas son la pereza en todas sus manifestaciones, por ejemplo el internet mal utilizado, los vicios y las malas compañías. Cada uno tendrá su propia lista, el reto ahora es ejecutarla.
