El Conocimiento, la Esencia y la Cultura son Insuficientes
Déjenme analizar uno de los argumentos más recurrentes en nuestra era contemporánea: el progreso, basado en el conocimiento, traerá felicidad. Occidente se caracterizaba, sobre todo hasta mediados del siglo xx, por una idea común sobre el progreso de la humanidad, el cual conduciría a vidas mejoradas en abundancia material y en armonía. Sin embargo, eventos como los acaecidos en Auschwitz, en los Gulags, o en Hiroshima y Nagasaki, mostraron una cara diferente, el conocimiento es insuficiente para construir una sociedad justa, o una sociedad moral, o un sistema democrático honesto, o un sistema económico equilibrado, o una vida llena de gracia.
De hecho, las diversas encuestas de felicidad muestran que los países más desarrollado registran menores niveles de complacencia que los países menos desarrollados. La abundancia trae consigo un peligro latente, el espacio material intenta copar el espiritual y lo deja vacío, sin parámetros o propósitos.
Timothy Keller, un intelectual cristiano viviendo en medio de la pandemia en la ciudad de New York, en una de sus últimas conferencias virtuales, menciona que la habilidad de matarnos con eficiencia vino en conjunto con la idea de un crecimiento intelectual. Las atrocidades que comete el ser humano son características del ser humano, y no son características de otra especie. Entonces, cuando creemos que nunca llegaríamos a ser como los nazis, o como los agentes de la KGB, o como los guerrilleros de las FARC, cometemos un grave error: estas personas son representantes de la especie humana, por ende, ellos, como nosotros, somos capaces de las peores atrocidades.
No obstante, ¿qué hace posible que algunos se resistan a las tentaciones del romanticismo la cultural? La esperanza de una justicia omnisciente, la confianza de que nuestras acciones tiene repercusiones eternas, la certeza de que tenemos propósito.
A ello, entonces, conviene afirmar que los problemas de la humanidad vienen de adentro, no de afuera, vienen de la esencia de ser: la construcción cultural es un reflejo comunitario de la esencia de varios individuos viviendo en un mismo espacio y tiempo. Las representaciones culturales, sean éstas de la región andina, o de la región babara en Alemania, o de la región de los Balcanes, son espejos de la esencia de un ser que es capaz de asesinar, mentir, o robar, pero que, al mismo tiempo, puede reconocer que su esencia no es lo único que existe, su cultura no es el patrón universal de juicio, que su conocimiento es insuficiente para ser moral.
La esencia y la cultura son insuficientes para encontrar el gozo en medio de la tormenta. De la misma forma, el conocimiento es insuficiente para encontrar el propósito primario o para dejar de ser miserable.
