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DÍA MUNDIAL DEL CÁNCER INFANTIL: UNA CAUSA QUE CONVOCA A TODOS

Cada 15 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, fecha destinada a sensibilizar a la sociedad sobre una de las principales causas de mortalidad infantil.

El cáncer infantil engloba un conjunto de enfermedades que afectan a niños, niñas y adolescentes: leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas. A diferencia del cáncer en adultos, la mayoría de los casos infantiles no son prevenibles, por lo que el esfuerzo debe centrarse en la detección precoz y el tratamiento oportuno.

De manera sencilla, es importante reconocer los signos y síntomas de alerta: fiebre persistente e inexplicable, palidez marcada, debilidad o fatiga prolongada, moretones frecuentes, dolor óseo o articular, pérdida de peso inexplicable, aparición de masas o tumores visibles, vómitos, dolores de cabeza persistentes y sudoración nocturna. Si bien estos síntomas pueden corresponder a otras patologías, es fundamental que padres, cuidadores, docentes y personal de salud mantengan una actitud vigilante y acudan tempranamente a los servicios médicos ante cualquier sospecha.

Existe una profunda desigualdad: mientras en países de altos ingresos la supervivencia supera el 80 %, en países de menores recursos es inferior al 30 %. Esto demuestra que el cáncer infantil no es solo un desafío médico, sino también social, económico y ético.

En Ecuador, el cáncer infantil es un problema prioritario de salud pública. Cada año se diagnostican aproximadamente 1.000 nuevos casos.

¿Qué podemos hacer desde nuestros espacios? Este artículo busca informar para ayudar. Si lo ha leído, no lo guarde: difúndalo, porque la información puede salvar la vida de un niño. ¿Desea apoyar? hágalo a través de instituciones que trabajan en la atención del cáncer infantil, como SOLCA, o informarse mediante el editor de este artículo.

Recordar este día debe reafirmar el compromiso de Estados, instituciones de salud, organizaciones sociales y comunidad en general para garantizar una atención prioritaria a esta causa. También supone reconocer la estoicidad de los niños que enfrentan la enfermedad, la fortaleza de sus familias y la dedicación del personal sanitario.

Finalmente, en estos días, la prensa nacional informa que en la ciudad de Guayaquil se construirá el primer hospital onco- pediátrico del Ecuador, HOPE, gracias a un convenio a cinco años entre el sector privado, representado por la empresa constructora MINUTOCORP y SOLCA. Desde la Asamblea Nacional por medio de su presidente, se anunció el impulso a la Ley Orgánica para la Atención Integral del Cáncer. Esto reafirma que invertir en salud pediátrica es una responsabilidad colectiva.

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