¡Decadencia política en Chimborazo!
La decadencia política en la provincia de Chimborazo, inicia desde que ciudadanos prepotentes y dueños de la verdad, se apropiaron, no solamente, de los partidos y movimientos políticos, sino de la voluntad de los afiliados, simpatizantes y adherentes, para imponer a su antojo sus decisiones e ideas de manera arbitraria, sin permitir ser cuestionados ni mucho menos, tomar en cuenta, propuestas e iniciativas valiosas de sus partidarios.
Estos autodenominados dueños de las organizaciones políticas, hacen y deshacen en cada proceso electoral, imponiendo candidaturas, que nunca son consensuadas ni definidas en elecciones primarias. Y encima, los eternos directivos de las agrupaciones partidistas, vividores de la política, siempre quieren ser los únicos principales candidatos a diferentes funciones pùblicas, pese a la resistencia e indiferencia de sus militantes, quienes muchas veces exigen, capacitación y formación de nuevos líderes y prospectos políticos, con preparación ética y moral.
Desde allì comienza la decadencia política en Chimborazo, cuando quienes desean ser candidatos, son los mismos de siempre, quienes se creen los dueños de la voluntad popular, y ordenan, imponen, exigen y se auto candidatizan, sin dar oportunidad a nuevos ciudadanos, jóvenes profesionales, con mentalidad innovadora, visión progresista y buena voluntad, pero sin suficientes recursos económicos, para ser tomados en cuenta.
Los eternos candidatos y quienes son hábiles en cambiarse de camiseta partidista, los oportunistas de toda la vida, quienes no tienen ideología política definida, quienes solo piensan en servirse de la función pública que ostentan y no servir a los demás, a la ciudadanía que confía en sus promesas y planes de trabajo, estos vividores de la política politiquera, son quienes han denigrado y corrompido el verdadero sentido de servicio al pueblo, provocando la decadencia política en nuestra querida, olvidada y abandonada, provincia de Chimborazo.
A pesar de todo lo manifestado, la provincia aún puede sostener la esperanza, porque en Chimborazo, existen, aunque pocos, políticos honestos y preparados, comprometidos con la dignidad del servicio público, capaces de anteponer el amor a la provincia, y a su gente, por encima del culto al egocentrismo, al caudillo, al fanatismo y el interés personal. La política no está condenada a la improvisación, incapacidad, incompetencia y a la mediocridad; está llamada a la responsabilidad, a la eficiencia, a la solidaridad y la justicia.
