Día Mundial de la Educación Ambiental, tarea urgente para el Ecuador y el mundo
Este pasado 26 de enero se conmemoró el Día Mundial de la Educación Ambiental, fecha que invita a repensar sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, sobre la necesidad de ser ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos con el cuidado del planeta.
Nuestra Constitución, caduca y de letras muertas está plagada de más 40 artículos sobre el tema, pero ni un solo renglón habla de educación ambiental.
La educación ambiental es un proceso que debe ser permanente y que busque generar conocimientos, valores y actitudes que permitan comprender los problemas ambientales y actuar frente a ellos.
Estamos en un mundo amenazado por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, educar ambientalmente ya no es una opción, es una urgencia.
Nuestro lindo Ecuador (como dice la canción) es megadiverso, con ecosistemas únicos como la Amazonía, los Andes, la Costa y las Islas Galápagos, pero muy vulnerables con amenazas crecientes: deforestación, minería ilegal, contaminación de ríos, mala gestión de residuos y expansión urbana desordenada.
Y ahora qué hacer? Todos debemos inmiscuirnos individual y colectivamente: escuelas, colegios, universidades, barrios, organizaciones sociales, gobiernos locales, prensa, etc.
Cada acción cuenta por pequeña que parezca, enlisto algunas que cada uno podemos hacer: separar residuos orgánicos, reciclables y no reciclable, reducir el uso de plásticos de un solo uso (fundas, botellas, sorbetes), ahorrar agua cerrando llaves, reutilizando agua de lavado y reparando fugas, usar focos LED, desconectar aparatos que no se usan, caminar, usar bicicleta, llevar funda reutilizable al mercado o al super, evitar el desperdicio de alimentos, no arrojar basura en calles, ríos, espacios naturales.
Respetar áreas verdes y no extraer flora o fauna, participar en mingas de limpieza, reforestación o recuperación de espacios públicos, promover prácticas ambientales en escuelas, barrios o lugares de trabajo, compartir información verificada sobre cuidado ambiental y cambio climático, apoyar huertos urbanos o comunitarios, denunciar actividades que dañen el ambiente, como quemas o vertidos ilegales, reducir el consumo digital innecesario (correo, almacenamiento excesivo), usar plataformas digitales para educar y sensibilizar sobre temas ambientales, por citar algunas de tantas. A salvar el mundo de nuestros hijos, nietos, biznietos.
