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COMO EL CASO EPSTEIN ABRE LAS HERIDAS DEL PASADO

El caso Epstein, se ha convertido en el mayor escándalo mundial, de trata de personas, menores de edad, catalogadas como servibles para hombres de avanzada edad, los tentáculos de esta red de pedofilia, han marcado un antes y un después en las relaciones sociales, comerciales, de entretenimiento, políticas y culturales de la humanidad entera, en pleno siglo XXI, porque a la vuelta de la esquina ya no sabemos que está contaminado y qué no está contaminado, que triste es ver como la juventud ávida de ascenso rápido cae en las redes de distintos movimientos delictivos, algunas niñas involucradas no por decisión propia, sino por decisión de sus padres, abren el debate en el mundo entero.

Pero antes de que se sepa lo de este pederasta mundial, posicionémonos en siglos pasados, la hegemonía del abuso, el poder del hombre sobre el hombre, hizo que la trata y venta de personas para esclavizarlas, cause el comercio más grande de seres humanos en una época que no existía ley sino aquella que defendía a los grandes terratenientes, ni información, ni justificación por lo que se hacia que las personas se desnaturalicen  y sean vendidas en grandes mercados.

A eso lo llamaban trueque de hombres considerados inferiores y conquistados de la peor manera, degradados y disminuidos, sin que los grandes poderes quisieran hacer algo por ellos, rebajándolos a la sumisión y despojo de sus propias raíces, cultura e idioma, para esa época “eso” era normal en occidente, porque los usaban como mano de obra sin pago y los compraban para que sus riquezas sean aún mayores, solo por el simple hecho de ser negros, indios o cualquiera que no entone con el tipo de piel burguesa.

¿Pero en todo ese caos sangriento no había pedofilia? la había, calladita y escondida, soterrada por los burgueses de pañuelos finos y mujeres de batas grandes, separaban a los hijos de sus madres esclavas para esclavizarlos aún más, física y sexualmente, sin perdón ni olvido, todo ese sufrimiento se acabó entre comillas, porque de cierta forma reconocieron que eran seres humanos y tenían derechos, solo ciertos derechos, pero los tenían. Como ciudadanos de una sociedad libre, ¿cree usted estimado lector que gozamos de derechos? Solamente tenemos que mirar en nuestro rededor.   

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