Bonos, cifras y estabilidad: qué hay detrás de la comparación económica de Daniel Noboa
Análisis de las cifras económicas presentadas por Daniel Noboa: mejoras reales, pero con fuerte dependencia de bonos y ayudas sociales que generan dudas sobre su sostenibilidad.

El presidente Daniel Noboa difundió a inicios de 2026 una tabla comparativa con 20 indicadores económicos para contrastar su gestión con la de su antecesor, Guillermo Lasso.
En ella se observan mejoras en variables clave como riesgo país, reservas internacionales, empleo, pobreza, crédito y recaudación tributaria.
El mensaje es directo y potente: Ecuador sería hoy un país distinto, con resultados visibles de una política económica eficaz.
Sin embargo, cuando se analizan con mayor detalle las cifras y su contexto, emerge una lectura distinta.
Buena parte de la mejora social y de la estabilidad política registrada durante el actual gobierno está estrechamente vinculada al uso intensivo de bonos, ayudas económicas y compensaciones estatales, más que a transformaciones estructurales de la economía.
Somos un país distinto, uno que está viendo resultados de lo construido. pic.twitter.com/jNikNK6DCf
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) January 11, 2026
Indicadores al alza y narrativa de resultados
Los datos presentados por el Ejecutivo muestran avances reales en varios frentes.
La reducción del riesgo país, el aumento de las reservas internacionales y la mejora en indicadores laborales y sociales refuerzan la percepción de recuperación tras un período de inestabilidad económica y política.
Este tipo de comunicación activa un mecanismo psicológico clave: la asociación directa entre cifras positivas y buena gestión, una estrategia habitual en contextos de alta incertidumbre social.
Cuando los números “mejoran”, la sensación de control y seguridad se fortalece en la opinión pública.
No obstante, las cifras por sí solas no explican el origen ni la sostenibilidad de esos resultados.
El crecimiento acelerado de los bonos sociales
Entre 2024 y 2025, el presupuesto destinado a bonos sociales pasó de USD 775 millones a USD 1.686 millones, es decir, más del doble en apenas un año.
Para 2025 existen alrededor de 20 tipos de bonos, y solo el Bono de Desarrollo Humano (BDH) incrementó su presupuesto de USD 436 millones a USD 643,45 millones.
Este aumento explica, en buena medida, el crecimiento abrupto del número de beneficiarios que el Gobierno destaca en su comparación: de poco más de mil personas durante la administración anterior a más de 370.000 beneficiarios en la actualidad.
Desde el punto de vista neuropsicológico, las transferencias directas generan un impacto inmediato de alivio y gratificación, reforzando la percepción de cercanía del Estado y eficacia gubernamental.
El efecto es rápido, tangible y fácilmente atribuible al poder político.
Impacto social inmediato, dudas de largo plazo
El crecimiento del gasto en bonos tiene efectos directos sobre indicadores como pobreza por ingresos, consumo y empleo adecuado.
En el corto plazo, más dinero disponible en los hogares reduce tensiones sociales y mejora ciertos registros estadísticos.
Sin embargo, este mismo fenómeno plantea interrogantes sobre su sostenibilidad.
Economistas advierten que los bonos son transferencias líquidas que no generan retorno productivo, no crean empleo sostenible y pueden derivar en esquemas de paternalismo populista si se vuelven permanentes o generacionales.
En términos simples: el bono calma, pero no transforma.
La pobreza baja, pero no cambia la estructura
La reducción de la pobreza por ingresos al 21,4% en diciembre de 2025 es presentada por el Gobierno como un logro histórico.
No obstante, el propio INEC aclara que esta variación no es estadísticamente significativa respecto al año anterior, aunque sí es la más baja para ese mes desde 2017.
Este matiz técnico es clave.
Refuerza la idea de que las mejoras sociales observadas están fuertemente influenciadas por transferencias monetarias directas, más que por un aumento sostenido del empleo formal, la productividad o la diversificación económica.
Desde una perspectiva estructural, las condiciones que producen pobreza y desigualdad permanecen prácticamente intactas.
Estabilidad política basada en transferencias
Las cifras difundidas por el Gobierno muestran avances reales, pero también evidencian una alta dependencia de bonos y ayudas sociales para sostener la estabilidad social y política.
En términos cognitivos, este modelo funciona como un “anestésico social”: reduce el malestar inmediato, pero no aborda la causa profunda del dolor.
El desafío no es menor. Mientras los bonos sigan siendo el principal sostén de los indicadores sociales, la pregunta no es si funcionan, sino hasta cuándo pueden sostenerse sin comprometer la salud fiscal y el desarrollo de largo plazo.
El Ecuador de 2026 muestra mejores cifras que años anteriores, y eso no es menor.
Pero detrás de los indicadores positivos existe una realidad compleja: la mejora social está altamente mediada por transferencias monetarias, no por cambios estructurales profundos.
Los bonos mejoran números y percepciones en el corto plazo. El verdadero reto del Gobierno será demostrar que esos avances pueden sostenerse cuando el efecto inmediato del dinero desaparezca.
Porque cuando la estabilidad depende más del cheque que del empleo, la economía mejora en las estadísticas, pero no necesariamente en sus cimientos.
Preguntas frecuentes sobre las cifras económicas de su gobierno:
¿Por qué han mejorado los indicadores económicos durante el gobierno de Daniel Noboa?
Porque coinciden factores externos favorables y un fuerte aumento del gasto en bonos y ayudas sociales, que impactan directamente en indicadores como pobreza, consumo y empleo adecuado.
¿Qué papel juegan los bonos sociales en la economía actual de Ecuador?
Los bonos cumplen un rol central como herramienta de alivio social y estabilidad política, pero no generan cambios estructurales ni retorno productivo a largo plazo.
¿La reducción de la pobreza en 2025 es un cambio estructural?
No necesariamente. El INEC señala que la variación no es estadísticamente significativa y está fuertemente influida por transferencias monetarias directas.
¿Son sostenibles los bonos y ayudas sociales en el largo plazo?
Economistas advierten que, si se vuelven permanentes, pueden generar dependencia fiscal y no resolver los problemas estructurales de empleo y productividad.
¿Las cifras económicas del Gobierno son falsas?
No. Las cifras muestran avances reales, pero su interpretación requiere contexto, ya que muchas mejoras están ligadas al aumento del gasto social.
