¡AGRICULTORES PIDEN AYUDA Y PRECIOS JUSTOS!
Hemos iniciado un nuevo año, con la esperanza de que, ojalà las autoridades gubernamentales competentes, y las de elección popular, pongan mayor interés y seriedad, en una verdadera, real y urgente reactivación del sector agropecuario de la provincia de Chimborazo, pero no ofreciendo soluciones “parches”, dàdivas, bonos, ni asumiendo compromisos inoficiosos, que muchas veces se quedan en la buena voluntad y simples compromisos politiqueros.
Invocamos al Gobierno Central, que ahora más que nunca, empiecen a trabajar con planes, proyectos y asignaciones presupuestarias suficientes, para que exista una efectiva reactivación de la producción agrícola y pecuaria, con créditos que no representen una “pesada cruz” para los pequeños agricultores, sino un alivio económico, que los ayude a trabajar con tranquilidad, contando con la asistencia y acompañamiento técnico respectivo, y con el seguimiento correspondiente, para poder cumplir con metas, objetivos y resultados efectivos.
Los pequeños agricultores chimboracenses, quienes son los auténticos productores, que labran la tierra, siembran, cosechan y trasladan la producción del agro hasta los centros de comercialización, con mucho esfuerzo y sacrificio, merecen un tratamiento privilegiado, principalmente de las instituciones gubernamentales y municipales competentes, que deben establecer y exigir un pago justo para los trabajadores campesinos, de acuerdo a los costos de inversión, sin permitir que los consabidos y abusivos e interminables revendones, se aprovechen de la inocencia y humildad, de quienes son nuestros héroes del campo.
Se debe normar y regular la comercialización de los productos agropecuarios, en el siempre desorganizado y mal administrado Mercado de Productores Agrícolas “San Pedro de Riobamba” o también denominado Mercado Mayorista, porque nuestros pequeños agricultores no encuentran ni facilidades ni mucho menos, un trato solidario y equitativo, porque quienes imponen precios, son los intermediarios y acaparadores, sin ni siquiera considerar, qué peripecias, sufrimiento y endeudamientos, debieron afrontar quienes dan vida a la pachamama, sembrando y cosechando los alimentos diarios, que llegan a nuestros hogares.
Nuestros pequeños agricultores de Chimborazo, necesitan mayor sensibilidad, valoración, respeto y justicia.
