8 DE MARZO
Es la fecha acordada por la ONU, como homenaje a la larga historia de las mujeres del mundo, en su camino por alcanzar la igualdad de derechos, ante la segregación impuesta por sistemas, hombres y gobiernos desde tiempos ancestrales.
Lucha que tuvo su momento más sangriento con la masacre de 123 trabajadoras y 23 trabajadores, que murieron atrozmente quemadas en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist (N.Y), el 11 de marzo de 1925.
En 1972, la Asamblea General de la ONU, designó al 8 de marzo como fecha para esta evocación, que anteriormente y por iniciativa de la Confederación de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague el 19 de marzo de 1910, se llamaba “Dia de la mujer trabajadora”.
La historia es larga, en la antigua Grecia, ante las guerras que duraban años, las mujeres no sólo se quedaban al cuidado de hijos y ancianos, sino que debían trabajar para procurarles alimentación, atender a los esposos, hijos o padres mutilados e inútiles que regresaban de la guerra.
En la obra escrita por Aristófanes, relata que una mujer llamada Lisístrata (“la que disuelve los ejércitos”), cansada de esta situación, reunió en la Acrópolis a las mujeres de Atenas y Esparta y les arengó, conminándoles a mantener una “huelga singular”, no tener relaciones sexuales con sus esposos, para obligarles a terminar el conflicto.
Con la revolución industrial y la incorporación de mujeres al ejército de obreras, que eran explotadas con jornadas de 12, 14 y hasta 16 horas diarias, con bajos salarios; surgieron mujeres lideresas, entre las que se destacan Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y otras mentes lúcidas que impulsaron notablemente la lucha por la igualdad de derechos, con horarios acordes a su condición de mujeres trabajadoras, menor discriminación salarial, etc.
En nuestro continente la lista es enorme, basta recordar a las hermanas Mirabal, masacradas por el dictador Trujillo, a mujeres brillantes como Lucila Godoy (Gabriela Mistral), Premio Nóbel de literatura, en nuestro país, Dolores Veintimilla de Galindo, luchadoras sociales como Tránsito Amaguaña, Dolores Cacuango, las Manuelas (Sáenz, Espejo, Cañizares, Garaicoa), Rosita Paredes y tantas otras.
Es justo mencionar a las heroínas, masacradas por el régimen fanático teocrático de los ayatolas, que han manchado de sangre sus manos con el sacrificio de cientos de mujeres iraníes que han protestado por la cruel discriminación que reciben a diario.
¡GLORIA A LAS MUJERES TRABAJADORAS DEL MUNDO!
