RIOBAMBA

15 años del primer sicariato en Riobamba: ¿por qué la mataron?

Denunció falsificación de tierras, ganó juicios y no se calló: así se dió el primer sicariato en Riobamba que terminó con la vida de María Morocho.

15 años del primer sicariato en Riobamba: ¿por qué la mataron?
15 años del primer sicariato en Riobamba: ¿por qué la mataron?

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Este 28 de enero se cumplieron 15 años del asesinato de María Esther Morocho, un hecho que estremeció a la ciudad y que es recordado como el primer caso de sicariato en Riobamba.

A pesar del tiempo transcurrido, el crimen permanece sin resolverse y se ha convertido en un símbolo de impunidad, presunta violencia organizada y profundas fallas estructurales del sistema judicial y policial en Chimborazo, según el testimonio de su hija, Miriam Silva.

Desde entonces, el sicariato en Riobamba quedó instalado como una expresión extrema de violencia que marcó la historia reciente de la ciudad.

María Esther Morocho, la mujer que se convirtió en el primer caso de sicariato en Riobamba

María Esther Morocho fue asesinada el 28 de enero de 2012, luego de enfrentar durante más de una década amenazas, agresiones físicas, secuestros y conflictos legales vinculados a un litigio de tierras en el sector Tierra Nueva, en Riobamba.

De acuerdo con Silva, su madre denunció reiteradamente la falsificación de escrituras, el despojo de terrenos heredados de sus padres y la participación de organizaciones que operaban bajo la figura de juntas campesinas, sin recibir una respuesta efectiva del Estado.

Para su familia, ese contexto explica por qué el crimen terminó siendo catalogado como sicariato en Riobamba, más allá de un hecho aislado de violencia.

El conflicto se remonta al año 2000, cuando María Esther Morocho inició la construcción de su vivienda en terrenos familiares.

Con el paso del tiempo, detectó que terceros se habían asentado en el lugar con documentos presuntamente falsificados, legalizados presuntamente en una notaría del cantón Penipe.

Tras peritajes de grafología, la justicia civil falló a su favor en 2004, ratificando la propiedad, decisión que fue confirmada en segunda y tercera instancia hasta 2007, sin que ello detuviera las agresiones ni las amenazas.

En octubre de 2008, Morocho fue víctima de un secuestro y agresión colectiva. Según el testimonio de su hija, fue obligada a firmar documentos bajo amenazas de muerte mientras su vivienda era incendiada.

Pese a que el UPC policial se encontraba a dos cuadras, no hubo intervención oportuna y el hecho fue registrado oficialmente como un “escándalo en la vía pública”.

“A mi mamá le sacan de este terreno quemándole, incendiándole, y le amenazan que le van a matar”

Miriam Silva

¿Cómo mataron a María Esther Morocho en Riobamba?

 Miriam Silva, hija de María Esther Morocho.
Miriam Silva, hija de María Esther Morocho.

El 28 de enero de 2012, el día del asesinato comenzó con una rutina aparentemente normal, marcada por un detalle que hoy resulta inquietante para su familia: tres meses antes había llegado a vivir con ella un hermano que nunca habían conocido, una presencia nueva en una casa ya cargada de tensiones.

Esa mañana, María Esther estaba concentrada en arreglar la fachada de su vivienda, espacio que proyectaba convertir en una pequeña tienda, como un intento por reconstruir su vida pese a los conflictos.

Fue sacada de la casa con el pretexto de observar cómo estaba quedando la fachada, una excusa simple que no despertó sospechas.

Instantes después, una motocicleta dio tres vueltas por el sector. En la última pasada, el ocupante le disparó en repetidas ocasiones, ejecutando el crimen a plena luz del día.

Tras el ataque, la motocicleta fue abandonada en un canchón, evidenciando la intención de borrar rastros y ganar tiempo para huir.

María Esther quedó tendida frente a su propia casa, mientras vecinos alertaban a las autoridades y sus familiares llegaban para enfrentar una escena irreversible. Así se consumó un nuevo episodio de sicariato en Riobamba, que selló años de persecución.

Horas después, el sector fue acordonado y se levantaron indicios, pero para la familia, desde ese mismo día, el proceso investigativo avanzó con lentitud.

Para su entorno cercano, el asesinato ocurrió cuando el conflicto de tierras estaba jurídicamente resuelto a su favor, lo que refuerza la tesis de que el crimen buscó silenciarla.

Quince años después, los responsables materiales e intelectuales no han sido sentenciados, y el sicariato en Riobamba que acabó con su vida sigue siendo una herida abierta en la memoria de la ciudad.

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