COLUMNISTAS

LA BIPOLARIDAD DEL MUNDO

El Foro económico mundial de DAVOS que acaba de celebrarse en Suiza en su edición 56, reunió a jefes de Estado, directores ejecutivos de grandes corporaciones mundiales, académicos y líderes de la sociedad civil, es el epicentro global de la cooperación multilateral dirigido a abordar los desafíos económicos más apremiantes “mejorar el estado del mundo» mediante el diálogo constructivo para llegar a consensos y promover alianzas público-privadas que trascienden fronteras nacionales.

Durante décadas, Davos funcionó como símbolo del orden global, un espacio donde las élites transnacionales diseñaban estrategias compartidas frente a crisis económicas, cambio climático, desigualdad y transformación tecnológica. Sin embargo, la edición 2026 reveló una realidad incómoda: el multilateralismo que Davos encarna está en crisis y la cumbre se transformó en un escenario en el que se exponen las fracturas del orden global, la transición acelerada hacia una configuración bipolar; Estados Unidos y China que emergen con la capacidad económica, militar, tecnológica y de influencia global. Ahora, las conversaciones giran alrededor de la seguridad energética, industrial, alimentaria, tecnológica.

En este escenario al contrario de la Guerra Fría, China disputa el liderazgo con más éxito que la Unión Soviética. Mientras Trump retira a Estados Unidos del sistema de cooperación occidental que tradicionalmente lideraba, impone aranceles incluso a sus aliados europeos y canadienses, priorizando el nacionalismo económico sobre las alianzas históricas. En cambio, Xi Jinping hace exactamente lo contrario; expande agresivamente la influencia china mediante la Iniciativa de la Franja y la Ruta, financiando infraestructura en Asia, África y América Latina, prestando miles de millones a países en “desarrollo”, construyendo una red de alianzas económicas que ofrece una alternativa al orden liderado por Estados Unidos.

Para América Latina, esta bipolaridad convierte a la región en un campo de batalla geopolítico, mientras Trump concibe a Latinoamérica como su «patio trasero» donde la presencia china debe restringirse, Beijing la presenta como «fuerza indispensable de la multi polarización».

Lamentablemente América Latina afronta esta realidad con gran fragmentación política, exponiéndonos a una falsa dicotomía de elección de bandos en lugar de construir la autonomía estratégica mediante la integración regional que nos permita negociar colectivamente.

Los yacimientos de litio, cobre y otros que son indispensables para las tecnologías del futuro están en nuestros territorios y son parte de la disputa entre imperios, con el riesgo de no poder decidir sobre nuestro propio destino.

“Si no estamos en la mesa, estamos en el menú»

Mark Carney, Primer Ministro de Canadá

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