AÑO POLÍTICO Y DE ELECCIÓN POPULAR
Ya vamos a las elecciones seccionales, y vaya que las noticias vuelan, al menos en las redes sociales, tenemos nada más y nada menos algo así como 15 candidatos, me muero, mucho mas que los aspirantes a la presidencia de la República, los cuales entiendo serán quienes tienen la fórmula mágica para administrar una ciudad, desde que me acuerdo, Riobamba carece de todo, de ornato, de presencia, de economía, de inversión y lo que más ha golpeado al ecuatoriano promedio es seguridad.
Pero como somos buenos ciudadanos, los resultados no nos importa y con callarnos hacemos todo, obras que enmudecen y sinceramente no con los resultados esperados, un cabildo con saldo rojo, que queda en deuda con el ciudadano, calles rotas y mal mantenidas, inseguridad y poca inversión, hace de ésta ciudad un cabecera que en lugar de progresar a crecido en silencio y sin mucha bulla, ya no somos la Riobamba de antaño, progresista y social, llena de historia y monumental, ahora somos una ciudad cualquiera, que no se puede superar.
Ahora somos el patio trasero de una ciudad que lo tiene todo y nada también, somos riobambeños con sabor a nostalgia pero incapaces de elegir, incapaces de evaluar, pero toca, en todo caso evaluar significa saber seleccionar, para nuestro bien, para nuestro desarrollo, la inversión no suena, pero los impuestos nacen como si de uvas se tratara, pero en fin, la única forma de saber llevar a quienes nos dirijan es sabiendo elegir, indagando, preguntando, sopesar si es bueno o no, no dejarnos llevar por la impresión.
Castigar con la indiferencia cuando lo merecen, y premiar con la confianza cuando las cosas caminan, muchas de las veces la buena táctica propagandística es la que nos alegra el ojo, pero no mueve la razón, a veces necesitan emular al joven y pintarse las uñas para sepan que ellos están allí para ellos, pero no es verdad, a veces los candidatos tienen que volverse adolescentes para que les miren, y hablar en su misma jerga para estar a la par, pero tampoco es suficiente.
Bueno, tal vez los 15 candidatos sepan explicar cual es su fórmula mágica, cual es la manera correcta de administrar, no es fácil pero tampoco imposible, pero quienes tienen la última palabra es nada más y nada menos que nosotros los ciudadanos, que después de elegirlos, impulsarlos y elevarlos, nos encontramos que elegimos, impulsamos y elevamos a nuestro verdugo, entonces a pensar y no a regalar autoridad a quien no lo merece.
