El banco que no ves: cómo funciona la CONAFIPS
Descubre cómo un banco público invisible financia cooperativas, vivienda y emprendimientos, moviendo millones para la economía popular en Ecuador.

Cuando un tendero amplía su negocio, cuando una agricultora compra insumos para la próxima cosecha o cuando una familia mejora su vivienda, pocas veces se piensa en todo el engranaje financiero que hace posible ese paso.
Detrás de muchos de esos créditos pequeños, silenciosos pero decisivos, hay una institución pública poco conocida: la Corporación Nacional de Finanzas Populares y Solidarias (CONAFIPS).
Aunque no tiene ventanillas ni atiende directamente al público, la CONAFIPS es uno de los actores clave del sistema financiero popular del país.
Funciona como un banco de segundo piso, es decir, canaliza recursos hacia cooperativas, mutualistas y ONGs que luego prestan ese dinero a emprendedores, microempresarios y familias, así lo explica María Belén Loor, directora de la CONAFIPS.
Sigue la entrevista aquí:
Un banco público que no vive del Estado
La CONAFIPS es una entidad financiera pública, pero no recibe recursos del Gobierno Central.
Su financiamiento proviene de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CAF o agencias internacionales de desarrollo, que confían en su gestión gracias a la garantía soberana del Ministerio de Finanzas.
Esta estructura le permite acceder a recursos más baratos y trasladar ese beneficio a las cooperativas, que a su vez ofrecen mejores condiciones de crédito a sus socios.
En lo que va del actual gobierno, la CONAFIPS ha colocado alrededor de USD 570 millones a nivel nacional, a través de operaciones que pueden ir desde montos muy pequeños —USD 200 o 300— hasta créditos mayores, con un impacto directo en la economía real.
Chimborazo: una provincia clave para la economía popular
Chimborazo es una de las provincias donde el trabajo de la CONAFIPS se siente con fuerza. Solo en 2023, la entidad colocó USD 12,9 millones en créditos y garantías a través de cooperativas locales.
Los recursos se concentraron principalmente en:
- Sector agropecuario
- Servicios (costura, mecánica, turismo)
- Comercio
Un dato relevante es que el 48,51% de estos créditos fue destinado a mujeres, una apuesta estratégica para romper ciclos de pobreza, ya que el fortalecimiento económico femenino tiene efectos directos en educación, salud y bienestar familiar.
Vivienda: una puerta que empieza a abrirse
El acceso a vivienda sigue siendo uno de los grandes retos del país. En este ámbito, la CONAFIPS también cumple un rol importante. Gracias al apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, cuenta con USD 70 millones destinados a financiar, a través de cooperativas, créditos para:
- Compra de vivienda nueva
- Construcción
- Mejoramiento de vivienda
No todas las cooperativas ofrecen este tipo de productos, pero aquellas que lo hacen se convierten en una alternativa real para familias que no califican en la banca tradicional.
Más que crédito: capacitación y acompañamiento
Desde octubre del año pasado, la CONAFIPS impulsa las Jornadas de Impulso Productivo, espacios gratuitos de capacitación para emprendedores y pequeños empresarios, en coordinación con la academia y entidades públicas.
En estas jornadas se abordan temas prácticos como:
- Manejo básico de presupuestos
- Separación de finanzas personales y del negocio
- Uso de redes sociales para vender
- Neuroventas
- Trámites tributarios y permisos
La primera edición se realizó en Latacunga y el programa se extenderá a nivel nacional, con la expectativa de llegar pronto a Chimborazo.
¿Por qué las cooperativas son tan estrictas al prestar?
Una percepción común entre la ciudadanía es que las cooperativas “son duras” al otorgar créditos. Sin embargo, esta rigurosidad responde a un principio fundamental: la confianza.
Las cooperativas administran el dinero de sus propios socios. Por eso, antes de prestar, evalúan la capacidad real de pago para evitar el sobreendeudamiento y proteger los ahorros de la comunidad. No se trata de negar créditos, sino de asegurar que sean sostenibles.
Este cuidado se refleja en los indicadores: la CONAFIPS registra una morosidad cercana al 0%, una cifra difícil de alcanzar incluso en la banca tradicional.
¿Cooperativas que se convierten en bancos?
La normativa vigente permite que las cooperativas que lo deseen puedan transformarse en bancos, pero no es obligatorio. Quienes decidan mantenerse como cooperativas seguirán operando bajo los mismos principios de solidaridad, cercanía y supervisión de la Superintendencia de Economía Popular y Solidaria.
La diferencia no está solo en la figura legal, sino en la relación: en las cooperativas hay socios, no clientes.
Un actor silencioso, pero decisivo
La CONAFIPS no suele ocupar titulares ni protagonizar polémicas. Sin embargo, su papel es clave para sostener el crédito productivo, fortalecer a las cooperativas y llevar financiamiento a sectores donde la banca tradicional no llega.
En un país donde miles de emprendimientos sobreviven gracias a pequeños préstamos, este “banco que no ves” sigue moviendo millones para que la economía popular y solidaria continúe latiendo.
